Publicado en Destacado, INTERNACIONAL.

La leucemia mieloide aguda (LMA), es una enfermedad en la cual las células se transforman en cancerosas y reemplazan rápidamente a las células normales de la médula ósea.

De acuerdo con la doctora María Roberta Demichelis Gómez, este padecimiento tiene una incidencia estimada de cinco mil a seis mil casos por año en México, afectando mayormente a los varones. Además, es más común en personas con edades comprendidas entre los 33 y los 40 años a diferencia de otros países.

Un estudio realizado por John Walter, director general de la Sociedad de Lucha contra la Leucemia y el Linfoma (LLS, por sus siglas en inglés), la LMA afecta con mayor frecuencia a pacientes con edades comprendidas entre los 65 a 70 años, con una incidencia de 10 casos por cada 100 mil habitantes en EUA.

Los factores de riesgo se asocian a trastornos genéticos, tales como la anemia de Fanconi, el síndrome de Shwachman, el síndrome de Diamond-Blackfan y el síndrome de Down, y según Walter, muy rara vez, un número inesperadamente alto de casos de LMA se diagnostica en una sola familia.

Por su parte, Jennie York Law, médico especialista de la Universidad de Rice en Houston, Texas, asegura que las personas afectadas pueden presentar fiebre y sudoración excesiva, lo que es indicativo de una infección.

Además, un alto riesgo de infección resulta de un número muy bajo de glóbulos blancos (leucocitos) normales. La debilidad, el cansancio y la palidez pueden ser indicios de anemia, debida a la falta de glóbulos rojos (eritrocitos).

El déficit en el número de plaquetas provoca tendencia a presentar hematomas y sangrados, a veces en forma de hemorragia nasal, sangrado cerebral, de las encías o abdominal. Es importante resaltar que, las células leucémicas en la médula ósea pueden producir dolor en los huesos y en articulaciones, pero también logran invadir otros órganos.

Cuando dichas células agrandan el hígado y el bazo, se experimenta sensación de dolor abdominal, asimismo forman pequeñas masas por todo el cuerpo, incluyendo dentro o debajo de la piel; lo que se denomina cutis leucémico, en las encías o los ojos.

El diagnóstico es similar al de la leucemia linfocítica aguda, se lleva a cabo un hemograma completo, que incluya el número y la proporción de los diferentes tipos de glóbulos blancos o leucocitos.

Para confirmarlo, y para diferenciar la LMA de otros tipos, casi siempre es necesario realizar un examen de la médula ósea en el que se analizan los glóbulos blancos inmaduros (blastos) para comprobar si existen posibles anomalías cromosómicas.

Esta información ayuda a los médicos a determinar el tipo de leucemia y qué medicamentos utilizar para tratarla. De igual forma se realizan análisis de sangre; incluyendo análisis de marcadores tumorales y de anomalías electrolíticas, y de orina para detectar otras anomalías relacionadas con este padecimiento.

Para complementar, es posible realizar una tomografía computarizada o una resonancia magnética nuclear, si la persona tiene síntomas que indican la presencia de células leucémicas en el cerebro o en los pulmones.

El tratamiento se dirige a conseguir una pronta remisión, con destrucción de la gran mayoría de las células leucémicas. Este consiste en un trasplante de células madre o en una quimioterapia, sin embargo, a menudo hace que el estado de las personas afectadas empeore antes de que inicien una mejoría.

 

Fuente y foto: Notimex/eap

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *