Publicado en ACAYUCAN, Destacado, ESTATAL, NACIONAL.

Actualmente los seres humanos, estamos viviendo una Pandemia sin precedentes, el tema del Coronavirus o Covid 19 y en el quehacer público parece que los actores políticos están tomados dos vertientes: La unidad o la politización. Cuba y China ponen un ejemplo muy claro de lo que es la unidad, al dejar a un lado sus intenciones políticas e ideológicas.

Por un lado, aquel pequeño país del caribe que aún con la estigmatización y restricciones políticas y económicas con la cual vive actualmente, decidió mandar brigadas medicas a Italia y América Latina, con el único objetivo de prestar ayuda ante la actual emergencia sanitaria, y por otra parte China, aquella potencia en la cual se origino la pandemia, pero que, tras su recuperación, inició una campaña para dotar de insumos médicos a diversos países, incluyendo a México.

En contraparte, podemos encontrar un caso de politización en las advertencias que hizo el presidente de los Estados Unidos de Norte América, Donald Trumpde estudiar la posibilidad de congelar los fondos de su país.  En respuesta a esto la Organización Mundial de la Salud (OMS), por medio de su director, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló algo importante: Por favor no politicen este virus (el CORONAVIRUS). Explotará las diferencias que tenga a nivel nacional. Si no quieren tener más bolsas con cadáveres no lo hagan. La unidad es muy importante para vencer al virus”.

En nuestro País, la emergencia sanitaria que vivimos debe de servir para que exista la unidad; sin embargo, nuestros políticos (sin importar su color o intereses que representen), se aferran a que exista un enfrentamiento campal entre ciudadanos, logrando con ello llevar a la nación hacia un camino erróneo.

Tres casos nos llevan a suponer que en México se quiere sacar provecho político de la Pandemia: El Diputado Federal Jorge Espadas del Partido Acción Nacional (PAN), repartió folletos y gel antibacterial con el escudo del mismo partido y seguido de su nombre. El Concejal por el Partido del Trabajo (PT) en Iztapalapa, Orlando Reyes Gómez quien al estilo de una campaña electoral, decidió entregar kits contra el COVID-19, el cual viene acompañado de su nombre. El tercer Caso fue el Gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, quien decidió “asumir el liderazgo” nacional para combatir esta pandemia, al informar que serían el primer estado de la República Mexicana en adquirir más de 20 mil pruebas rápidas que ayudarían a detectar cuantas personas son portadoras del COVID-19 en esa entidad, señalando categóricamente que dichas pruebas cumplen con los estándares internacionales que aprueba la agencia gubernamental de los Estados Unidos, la FDA (Food and Drug Administration: Administración de Medicamentos y Alimentos). Aun cuando estas pruebas contarán con los estándares internacionales, es requisito indispensable que cuenten con el visto bueno por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), ya que, de no ser así, se correría el riesgo de que al realizar las pruebas rápidas estas no fueran fiables. Estos tres ejemplos son señalados por algunos analistas y personas que los políticos los hacen con el objetivo de posicionarse y ganar puntos con los electores.

Estas acciones a primera vista tienen un fondo positivo, sin embargo, hay que ver el otro lado de la moneda, como lo señala el periodista Salvador García Soto en su columna de El Universal, dependiendo de cómo manejen la pandemia los gobernadores de todos los partidos y de lo acertado o errático de sus decisiones, habrá un costo político en forma de voto de castigo o bien, un reconocimiento a sus gobernadores.

A consecuencia de esa falta de empatía que deben de tener nuestros gobernantes y representantes, es necesario que sea la ciudadanía quien tome el liderazgo para afrontar en unidad, la actual emergencia en la que estamos viviendo.

Tenemos una oportunidad histórica para obligar a nuestras autoridades y representantes, a trabajar en coordinación estrecha, exigiéndoles a su vez que dejen a un lado las diferencias políticas e ideológicas con las cuales viven de manera acomplejada, y recordándoles que su objetivo primordial es el salvaguardar la integridad de todas y todos. Seamos las y los ciudadanos en unidad, los verdaderos líderes que nuestro país requiere en estos momentos, ya que es indignante ver que la ciudadanía aún en esta emergencia sanitaria continúe sirviendo solo como carne de cañón, como un costo político, tan solo como un voto.

Evitemos politizar con este tema que hoy en día afecta y ha quitado la vida de mujeres y hombres que como tú y como yo, trabajan día a día para hacer de este país un mejor lugar.

Es necesario que desde ahora hagamos equipo y exijamos un gran pacto de unidad, ya que de ello dependerá el que exista el bienestar común que tanto añoramos, o, en consecuencia, solo obtendrán como resultado un cumulo mayor de bolsas de cadáveres que cargarán a lo largo de su vida.

 

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