Publicado en Destacado, Especial, NACIONAL.

«A Fátima, una niña de 12 años 8 meses y 1.67 metros de estatura, la violaron vaginal y analmente tres sujetos, cien metros antes de llegar a su casa.

Sufrió cerca de 90 heridas en el abdomen entre puñaladas y piquetes; su cara y cuello fueron cortados 10 centímetros y le introdujeron por el recto un objeto de bordes irregulares.

Le tiraron todos los dientes y le sacaron un ojo; le fracturan sus muñecas, sus tobillos y le dislocaron el hombro; le abrieron el pecho 30 centímetros a nivel del tórax y las entrepiernas 10 centímetros cada una.

A pesar del infierno, la niña de excelencia académica, fanática de la lectura y amante de su familia, no había muerto. Fueron tres piedras de más de 30 kilos cada una las que le aplastaron los sueños.

Así que cuando te burlas diciendo “y la culpa no era mía, ni donde estaba, ni como vestía, el violador eres tú” te burlas del sufrimiento de esta niña, del de su familia y de muchas más situaciones como ésta que ocurren a diario en un país como el nuestro.

Fátima, una niña con toda una vida por delante fue violada, torturada y asesinada, pero eso no importa porque no es de los pinches monumentos que tanto defiendes.»

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