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La reina Isabel II no asistió al bautizo de su bisnieto

Una multitud se reunió en las inmediaciones del Castillo de Windsor, a las afueras de Londres, donde se llevó a cabo el esperado bautismo de Archie Harrison Mountbatten Windsor, el primer hijo de Meghan Markle y el príncipe Harry.

Al lugar llegaron personas de todas del mundo para participar en lo que parece ser un festival, con carteles y banderas británicas, e incluso estadounidenses, en honor a la actriz Markle.

Muchos esperaron en vano por horas para ver algo de la ceremonia o a los participantes del bautismo, que se realizó a puertas cerradas y desató enormes críticas y controversias.

El príncipe de Gales y la duquesa de Cornualles están de hecho entre los participantes de la ceremonia, junto con William y Kate, y la madre de Meghan, Doria Ragland.

Además, según el periódico Evenin Satandard, la reina no estuvo presente debido a un compromiso previamente establecido.

Isabel II no asistió a los bautismos de sus ocho bisnietos y ha decidido pasar el fin de semana en su palacio de Sandringham junto al príncipe Felipe.

Los padres del pequeño Archie, que ya tiene dos años, celebraron con una ceremonia privada a la que asistieron familiares y amigos muy cercanos. Se presume que sólo participaron unas 25 personas.

Tan poca información aportaron Harry y Meghan, que ni siquiera se conoce el nombre de los padrinos del bebé, el séptimo en la línea de sucesión a la corona británica.

Según trascendió, los padres están decididos a mantener a su hijo como un “ciudadano privado” y tampoco quieren que lo llamen “alteza real”.

Esta réplica ha sido llevada desde entonces por 62 “bebés reales”, entre ellos el propio Harry, su hermano Guillermo y sus hijos con Kate Middleton, el príncipe Carlos e incluso la reina Isabel II.

La foto oficial del bautismo difundida por la Casa Real, 6 julio 2019
La foto oficial del bautismo difundida por la Casa Real. (Sussex Royal)

El lugar elegido

Archie fue bautizado en una capilla creada por la reina Victoria entre 1840 y 1847, destruida por un incendio catastrófico en 1992 y refaccionada por completo, con algunas modernizaciones, en 1994.

Windsor será sin dudas el lugar más significativo para la historia de la familia Sussex. Fue en la iglesia de Saint George, también ubicada en el castillo, donde tuvo lugar la boda real de Meghan y Harry en mayo del 2018.

El príncipe también fue bautizado allí en 1984.

 

Con información de Agencias / Noticieros Televisa

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