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Aunque pareciera que el suicidio aumenta en ciertas épocas, éste podría estar relacionado con diversos factores, entre ellos los financieros, familiares o sociales, incluso el calor, alertó el psicólogo Jorge Arturo Balderrama.

«El proceso de recompensa (de la dopamina) implica que cuando estamos en el calor no estamos placenteros,  buscamos una zona de confort y ahí se genera ese desequilibrio que puede propiciar a la insatisfacción de la persona, a sentirse mal y a sufrir este tipo de trastornos. Nos vuelve más irritables porque las condiciones ambientales trastocan o alteran nuestro bienestar».

Señaló que «puede haber otro tipo de afectaciones que no se alcanzan a apreciar, por ejemplo, sufrir de ansiedad, que puede ser motivo para que la persona se suicide, puede haber alteraciones en la alimentación, en el sueño, el calor puede ser un factor para desencadenar muchas condiciones alrededor de ese tipo de trastornos».

El catedrático de la Universidad Veracruzana explicó que «el suicidio es la suspensión de la vida por propia mano, es decir, el individuo decide cortar su vida a través de actos que generan la muerte o fallecimiento del individuo».

Abundó que generalmente se aprecia por cuestiones violentas o dramáticas, como podría ser el ahorcamiento, disparo, consumir alguna sustancia tóxica o veneno; aunque hay otras grandes variedades de suicidio que no se identifican.

Pero, ¿cómo se llega al suicidio?, el psicólogo Jorge Arturo Balderrama explica:

«Sostenemos un sistema de sustancias en nuestro cuerpo, que ayuda a mantener nuestro interés y la motivación, entonces a este sistema se le conoce como sistema dopaminérgico, y se le dice el centro de placer o el centro del gusto. Quienes entran en estado de disminución de esta sustancia, sufren de un trastorno que se le conoce como depresión, que no es otra cosa más que la dificultad que tiene el individuo para metabolizar esta sustancia, que es la dopamina».

Detalló que la depresión tiene varias características, «tiene estados de euforia y tiene estados de melancolía».

Generalmente se asocia la depresión con la tristeza, «porque (la persona) se dice desatendida de otras personas, que nadie le hace caso, que no es importante para nadie», aunque «también puede haber personas que están muy alegres, muy activas y esas también pueden estar sufriendo depresión».

Incluso, señaló, que «una persona que trabaja mucho, que no para de trabajar, que deja de comer para trabajar, o deja de hacer sus actividades de mantenerse en condiciones sanas, esas son personas demasiado activas que también podrían estar sufriendo depresión, o si la persona no duerme, o duerme demasiado, puede estar sufriendo depresión».

 

 

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