Publicado en Destacado, INTERNACIONAL.

NUEVO LAREDO, Tamps. (apro).- El programa migratorio que impuso Donald Trump en México implicará una deportación masiva hacia el sur del río Bravo, lo que provocará una crisis de salud, inseguridad y economía en los municipios de la frontera mexicana, estimó el activista Raymundo Ramos.

La crisis se agudizará porque dejaron de fluir a los estados los recursos destinados al tema migratorio, consideró el presidente del Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo (CDHNL)

Catalogó de “perversidad” la propuesta que presentó el mandatario estadunidense, y que aceptó su similar mexicano Andrés Manuel López Obrador, pues las ciudades que recibirán a los expulsados de EU no tienen infraestructura para recibir más personas que lleguen en masa.

“Tenemos mucha preocupación porque el plan de Donald Trump es más perverso de lo que podemos imaginar. Hace dos años se anunciaron deportaciones masivas de allá hacia acá y no ocurrió, y ahora están las condiciones para que se dé. Y esto se dará mucho antes del plazo de 45 días, para que el gobierno mexicano no pueda cumplir con ese compromiso”, señaló el defensor de los derechos humanos.

El gobierno federal enfrenta ahora dos problemas migratorios simultáneos, pues por un lado deberá contener a las personas que llegan por la frontera sur, para evitar que se acerquen a Estados Unidos y, por otro, atender a los que serán regresados por el norte, donde los municipios en la frontera carecen de refugios para cobijar en condiciones dignas miles de deportados que se esperan.

“Hay tres escenarios terribles en la frontera: el tema de la salud que, con el calor, va repercutir necesariamente en niños y adultos; el tema de la seguridad, pues Tamaulipas tiene menos de tres mil policías locales para cuidar el estado y no se da abasto para los 43 municipios. La deportación masiva va a incrementar la incidencia de delitos menores, no de delincuencia”.

“Y también está el tercer problema, el económico, pues habrá que ver qué se va a hacer, cómo se van a mantener esos migrantes que serán deportados en los próximos 30 días, según estimamos.  Y no solo van a llegar paisanos, si no también extranjeros que esperarán ser asilados”, dijo Ramos.

El problema se agravará porque el instituto Nacional de Migración tiene menos personal que el que empleaba al finalizar el sexenio pasado, por lo que no habrá personal capacitado para atender la oleada migratoria, consideró.

Además, la federación dejó de enviar recursos a los estados para atender el tema migratorio debido a la desconfianza que hay de parte del gobierno de López obrador a las entidades, a las cuáles ya les desaparecieron todas las dependencias a las que llegaban esas partidas.

“Desde Matamoros hasta Tijuana vemos que los municipios no tienen capacidad para albergar tantos migrantes. Aquí en Nuevo Laredo, las tres casas de migrantes están a su máxima capacidad, con mil 200. No hay espacios acondicionados, con un mínimo habitable para albergar a tantos más que se aproximan”, manifestó el presidente de la CDHNL.

La edificación de albergues suficientes para responder a la urgencia humanitaria de las deportaciones, no será posible en los 45 días de plazo que dio Trump a López Obrador, consideró.

En contraste, el gobierno estadunidense tiene listo su operativo, con toda la infraestructura logística que implica enviar de inmediato medio millón de extranjeros hacia la frontera, para que México se encargue de ese enorme problema.

“Me parece que el presidente Trump le está tomando el pelo a nuestro presidente López Obrador, y lo va a hacer quedar mal, finalmente. Ni trayendo a la Cruz Roja internacional, va a ser suficiente el plazo de 45 días que se dio. Ojalá esta crisis humanitaria tenga la menor consecuencia posible”, señaló el activista fronterizo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *