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Sin permisos ni licencias, sin salidas de emergencia y sin personal de seguridad, así es como funcionan los bares que están ubicados a unos metros de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, en Cuernavaca.

«Llegan desde martes, miércoles, jueves, viernes. A veces desde las dos de la tarde y terminan hasta las tres de la mañana. Su volumen de decibeles es altísimo”, denuncia una vecina de Chamilpa.

Guillermo Orozco, habitante de Cuernavaca, dice que hay anarquía.

«Esto provocó anarquía, ya cada quién pone su bar y cada quien pone su estancia”.

El equipo de Despierta ingresó a algunos de estos establecimientos. Uno llamado “Yupi” está arriba de una tienda de conveniencia. El único acceso a este lugar es por una escalera de caracol.

No hay quien revise a las personas que ingresan, ni que sean mayores de edad. La ventilación es mínima, pero no hay impedimento para que los asistentes fumen.

Por las noches, los encargados cierran la puerta de acceso con candado. Si alguien quiere salir, tiene que comprobar que ya pagó su cuenta.

Otro establecimiento conocido “El spa” sólo tiene una puerta de acceso y salida. La terraza, desde la que alguien podría salir en caso de una emergencia, está protegida con alambre que tiene navajas. Al igual que en el bar “Yupi”, no hay quien revise a las personas que entran.

El gobierno de Cuernavaca, a cargo de la supervisión de los bares en la capital de Morelos, admite que estos bares operan fuera de la ley.

«No están dentro de las estadísticas que nosotros tenemos, porque no cumplen con licencias. Hay lugares que ni siquiera están dados de alta. Entonces tiene que ser un operativo en conjunto, con todas las instancias del Ayuntamiento”.

Los vecinos de la colonia Chamilpa, donde se ubica la Universidad Autónoma del Estado de Mreloa, aseguran que las autoridades no responden a sus peticiones para que supervisen y clausuren estos antros. La Policía, sostienen, tampoco llega cuando les reportan disturbios.

«Nunca nos han respondido a nuestro llamado, no han venido porque nos dicen que no es un estado de emergencia, como para que ellos puedan venir y auxiliarnos”, dice un habitante de Chamilpa.

Uno de estos bares se anuncia desde afuera como una antojería, pero al bajar por unas escaleras se ingresa a un patio donde hay varias mesas para beber cerveza.

«Hay lugares que tienen, por ejemplo, licencia de fonda o antojería. Y están, su giro comercial, están trabajando de bar. Esto es lo que no puede ser”, señala Andrés Remis Martínez, secretario de Turismo de Cuernavaca.

En uno de los bares de esta zona fue vista con vida por última vez Mariana, una joven de 22 años que estudiaba en la UAEM y que fue asesinada el 10 de mayo pasado.

«La última hora que la vieron fue a la una y media de la mañana, que todavía se encontraba la chica ahí. Al parecer a las siete de la mañana de ese mismo día, en la madrugada que la vieron, la chica apareció muerta en Xochitepec”, dice Dalia Vitela, vecina de Chamilpa.

El gobierno municipal dijo a Despierta que la problemática de los bares en esta zona ya se planteó en las mesas de seguridad que tienen con el Gobierno del Estado, pero hasta ahora no hay operativos de supervisión.

 

 

Con información de Despierta/Arturo Ortíz

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