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Naolinco, Ver. La cascada «Velo de Novia» se secó en su totalidad. El caso sorprendió a los habitantes del municipio de Naolinco quienes aseguran que desde hace casi tres meses el agua dejó de caer.

Se trata de uno de los atractivos principales en este pueblo ubicado a 30 kilómetros de la ciudad de Xalapa. Desde el mirador se puede observar un paisaje con tonos color café. Una escena completamente desoladora.

«Ya no cae nada. Este es el atractivo del municipio. Los turistas preguntan las razones del porqué se secó esta caída de agua», comentó el señor Juan Carlos Castro Reyes vecino del mirador.

Los entrevistados comentaron que en años pasados había ocurrido una situación similar, sin embargo, este 2019 la afectación al entorno ecológico fue mayor al grado que ni siquiera hay humedad en esto que fuera el afluente.

La situación se agravó desde el mes de septiembre 2018, cuando a decir de los habitantes dejó de llover y las temperaturas comenzaron a ser más intensas hasta llegar a los 35 grados centígrados.

La cascada de Naolinco tiene una altura de aproximadamente 100 metros de altura. Y ahora sólo se observa la pura roca por donde escurrían miles de litros de agua.

Y allá entre los matorrales se escuchan a los coyotes aullar – según los vecinos es porque estos animales están en busca del líquido-.

Cuando llegan los turistas solo les queda ver el acantilado porque prácticamente la cascada ha desaparecido, narró otro de los habitantes de este municipio ubicado en la región central montañosa.

El señor Joaquín Pedro Pérez, lamentó que haya más agua en los escurrimientos de drenaje que en la propia cascada “tenemos más agua sucia que la limpia” dice mientras barre el parque de El Mirador.

«Van como ocho meses que no llueve. Como desde septiembre del año pasado», relató el angustiado hombre quien agrega que la escasez de agua en el pueblo es cada vez más grave y preocupante.

Agua Santa

En un manantial de nombre Agua Santa, decenas de personas con sus garrafones de 20 litros se reúnen para llenar casi a cuentagotas estos recipientes.

Todos esperan sus turnos. Pasan varios minutos para que un tambo logre llenarse. A un lado esperan los burros que cargarán estos bidones. También hay camionetas que transportarán el agua.

«No hay agua en las casas y como este es un manantial todos acudimos acá a llenar. Aquí nos abastecemos todos. Esto ya es permanente, pero de enero a la fecha esto se ha dificultado», comentó el señor Hermilo Zárate.

Los aguadores se dedican a la venta del líquido. Les hacen pedidos en las casas y ellos se encargan de abastecer de agua. Cada garrafa de 20 litros la venden entre siete y ocho pesos. Cada burro carga hasta seis recipientes.

En temporadas “buenas” es decir cuando hay agua, hacen hasta seis viajes, pero por esta escasez ahora sólo pueden hacer dos ventas, porque a casi las 12 del día y los recipientes aún no lograban llenarse.

El señor se ayuda con su burro “Filemón”. A lado de este manantial que se ubica en la entrada del pueblo se observa a los demás asnos y camionetas que cargarán con el líquido hacia las casas del pueblo.

De acuerdo con el señor Raúl Meza Martínez, otro de los pobladores que acarreaba el agua, señaló que las autoridades han agarrado como bandera política este tema. Y por así como él, los habitantes esperan se concrete el proyecto de una presa.

«Les aseguro que si se almacenara el agua de la lluvia en el pueblo jamás existiría desabasto. Pero falta de visión de los expresidentes municipales», explicó el señor quien toda su vida la ha pasado en Naolinco.

Ha escuchado que el proyecto podría iniciar hasta dentro de 12 años, pero opina que si se comienza inmediatamente el problema de la falta de agua se solucionaría aún más rápido.

Por último, lamentó que tanto la cascada y el manantial comiencen a secarse porque entonces el pueblo enfrentaría una gran crisis por la carencia del agua.

 

Francisco de Luna

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