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Países Bajos es un ejemplo de un país desarrollado que pudo hacer la exitosa transición de una nación de automovilistas a una de ciclistas. Para realizar esta transición, los holandeses adoptaron la bicicleta como un medio de transporte con su reglamento de tránsito correspondiente. Por tal motivo, a nadie le parece raro o exagerado pasar por un examen para andar en bicicleta.

Este examen de manejo certifica que el ciudadano cuenta con la capacitación necesaria para transitar por las ciclovías con responsabilidad. Conocido como Verkeersexamen, el examen consiste de dos pruebas: teórica y práctica. Cada año, cerca de 200 mil adolescentes deben pasar por estas pruebas antes de dar el salto a secundaria. Así ha sido la costumbre por más de 80 años y así lo ha dictado la ley desde 1959.

El Verkeersexamen pone a prueba todos los conocimientos que los estudiantes han recogido desde la infancia. La educación vial es tan importante para los holandeses que incluso ésta forma del plan académico en la primaria.

El examen teórico consiste de 25 preguntas que evalúan las nociones básicas que tienen los estudiantes sobre el reglamento de tránsito y conocimiento práctico sobre andar en bicicleta y seguridad vial. En caso de no aprobar en el primer intento, los estudiantes pueden realizar el trámite para hacer la prueba de nuevo en un par de meses.

El examen práctico consiste de un recorrido de 6 kilómetros en bicicleta. La prueba no es simplemente un paseo por la ciclovía. El estudiante debe demostrar las prácticas del buen ciclista que aprendió en clase, como ofrecer indicaciones para dar la vuelta, cruzar vías de tránsito y demás.

Por supuesto, una ciudad como Amsterdam cuenta con la infraestructura necesaria para que los ciclistas puedan transitar sin temor a ser atropellados por los automovilistas (o a chocar con peatones). No es por nada que el 68% de todo el tráfico a la escuela o al trabajo sea en bicicleta. Una vez que existan los medios, la ciudadanía siempre va a optar por la opción más segura, económica y prácticapara llegar a su destino (el mejoramiento de la calidad del aire es un beneficio adicional).

Pero la realidad es que no basta con infraestructura. En México, la bicicleta suele ser percibida como un juguete o una actividad deportiva, pero no como un medio de transporte serio, incluso por muchos ciclistas. El uso de las bicicletas o los patines del diablo en las banquetas es algo común, así como la circulación en sentido contrario o en vías prohibidas como autopistas.

Es por tal motivo que un examen de manejo contribuye al desarrollo de una cultura de respeto vial, el cual se refleja no solo en la reducción de accidentes, sino además en la percepción del ciclismo como una opción más práctica para transitar por la ciudad.

 

 

Fuente: Noticieros Televisa

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