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El salvadoreño Israel de la Cruz Meléndez, de 75 años, emigró a Estados Unidos en 1980 y hasta la fecha no sabe leer ni escribir, pero ello no fue impedimento para que a base de memoria haya logrado la ciudadanía en el país de acogida.

“Para los que no quieren, que dicen que no, que no puedo. ¡Sí se puede!”, dijo el inmigrante, un trabajador jubilado que vive de una pensión de 800 dólares que no le permite pagar un alquiler y que lo obliga a dormir en sofás de amigos, o en su propio automóvil.

“A veces pasa uno situaciones difíciles, pero hay que superarlas”, declaró el salvadoreño.

Bethzy García, de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Ángeles (CHIRLA) y que ayudó a De la Cruz Meléndez en su proceso de obtención de ciudadanía, no duda en calificar de ejemplo al septuagenario, que además padece de problemas auditivos.

En diciembre del año pasado tomó la prueba, en español, para mayores de 65 años, pero lo reprobó.

No se rindió, lo volvió a dar el pasado 5 de marzo y pasó con éxito.

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