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El Papa Francisco visitó hoy el Centro de Rehabilitación de Menores de Las Garzas, en el barrio capitalino de Pacora, donde se reunió con jóvenes reclusos a quienes instó a transitar por los caminos de la superación sin hacer caso de descalificaciones.

En su homilía de este viernes en ese centro, el Pontífice brindó un mensaje de esperanza y apoyo a los jóvenes privados de su libertad, algunos de los cuales le expresaron sus deseos de reintegrarse a la sociedad, por lo que desde ahí lanzó una invitación a la ciudadanía para que los reciban nuevamente.

“Todos podremos experimentar la mirada del Señor, que no mira un rótulo ni una condena, sino que mira a sus hijos”, sostuvo el jerarca de la Iglesia católica y recordó que “Jesús nos dice que somos parte de su familia”.

Explicó el pasaje del Evangelio en el cual los fariseos y escribas se escandalizaban del comportamiento de Jesús y decían que “recibe a los pecadores y come con ellos” con la intención “descalificarlo y desvalorizarlo”, pero esa fue “una de sus actitudes más comunes y distintivas”.

Resaltó que Jesús no tenía miedo de acercarse a aquellos que, por un sinfín de razones, “cargaban sobre sus espaldas con el odio social”, y lo hacía porque “sabe que en el cielo hay más fiesta por un solo pecador convertido que por noventa y nueve justos que no necesitan conversión”.

Los fariseos se limitaban a murmurar o indignarse, cerrando así todo tipo de conversión e inserción, y Jesús “se compromete, pone en juego su reputación, e invita siempre a mirar un horizonte capaz de hacer nueva vida, invita a la transformación”, indicó.

“Muchos no toleran”, dijo el Papa, parece más fácil poner etiquetas que congelan y estigmatizan el pasado, el presente y el futuro de las personas, y dividen entre los buenos y los malos, una actitud de marginación, exclusión y de confrontación que da pie a murmuraciones o chismes en una sociedad.

El obispo de Roma lamentó que sean los pobres e indefensos quienes más sufren estas condenas sociales y que una sociedad concentre sus energías más en la murmuración que en la creación de oportunidades y transformación.

“Amigos, cada uno de nosotros es mucho más que etiquetas, que la condena que nos impusieron. Jesús nos lo enseña e invita a creer”, animó Francisco a los jóvenes y los invitó a la superación, a no escuchar las murmuraciones sino a “buscar las voces que los impulsen a mirar hacia adelante”.

Por ello, pidió a los jóvenes, a los responsables de la custodia, a las autoridades del Centro y a las familias a ayudarse entre todos para aprender, en comunidad, a encontrar los caminos de superación.

Además del Centro de Rehabilitación de Pacora, el Papa Francisco visitó también el Colegio Esclavas, cercano a la Nunciatura Apostólica, donde a temprana hora de este viernes se reunió con un grupo de 450 peregrinos y dos obispos de Cuba.

 

Fuente: Notimex/doh/Foto: archivo

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