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El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) inició los trabajos para restaurar la zona arqueológica conocida como “Flor de Mayo”, en el municipio de Kanasín al oriente de Yucatán.

Se trata de una ciudad maya enterrada bajo escombros y selva, que data del año 700 antes de Cristo y cuenta con estructuras ceremoniales y complejos habitacionales que hablan de una sociedad estructurada.

“Estaríamos hablando de los primeros asentamientos estatales aquí dentro de la península de Yucatán”, señaló Concepción Hernández, investigadora del INAH.

Su edificio central está debajo de este cerro, donde se realizaban ceremonias.

En esta ciudad maya se encontraron entierros mayas en cistas, que son estructuras conformadas por 4 piedras planas en donde se enterraban a los muertos junto a diversos utensilios que usaron.

“Tendríamos más de 150 estructuras registradas, no todas exploradas, pero sí registradas. Con edificios muy grandes, estos edificios hay uno que tiene entre 60 y 50 metros de largo con una altura de 16 metros. La gente entierra a sus muertos dentro de sus casas, es lo que hemos encontrado, hemos encontrado las plataformas habitacionales y en diferentes lugares. Tenemos más de 100 individuos de diferentes edades”, indicó Concepción Hernández, investigadora del INAH en Yucatán.

Los investigadores hallaron vasijas que aún conservan el color de la arcilla entre ellos el naranja, rojo y el negro, con el que se realizaron estas inscripciones de los dueños y sus posibles causas de muerte.

Las ocho vasijas forman parte de las más de 150 extraídas en Flor de Mayo, tiene más de 2 mil 700 años de antigüedad y corresponde al 700 antes de Cristo.

“Flor de Mayo” se convertirá en un parque arqueológico para conservar estos vestigios donde habitaron los primeros asentamientos humanos de Yucatán.

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