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La más reciente encuesta del Centro de Opinión Pública (COP) de la Universidad del Valle de México (UVM) reveló que 69 por ciento de los mexicanos reconoce que tiene un familiar, amigo o conocido que ha padecido ansiedad o depresión.

Asimismo, reflejó que 41 por ciento de los encuestados dijo haber tenido alguno de estos males en el último año, y para 45 por ciento sería incomodo convivir con una persona con depresión.

La institución educativa dio a conocer en un comunicado los resultados del estudio en ocasión del Día Mundial de la Salud Mental, que se celebra mañana 10 de octubre.

Su propósito fue conocer la percepción que tiene la población sobre la depresión y la ansiedad, padecimientos que, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, son silenciosos y crecientes.

Según el COP, la mayor parte de los entrevistados parece tener una idea clara de los síntomas que presentan las personas con ansiedad y depresión, sin embargo, las opiniones parecen divididas en cuanto a si es una enfermedad que se puede curar y si es persistente a lo largo de la vida.

Aunque la mayoría conoce a alguien cercano que alguna ocasión ha padecido alguna de estas afecciones, existen estigmas con respecto a las personas que las sufren.

De acuerdo con la opinión de los encuestados, ambas se presentan frecuentemente entre la población: depresión 90 por ciento y ansiedad 85 por ciento; mientras que siete de cada 10 manifiesta tener un familiar, amigo o conocido con alguna de ellas.

Los padecimientos son definidos de distinta forma por los encuestados: consideran a la depresión como tristeza (29 por ciento) y desgano (13 por ciento), mientras que a la ansiedad la relacionan con desesperación (21 por ciento) y alteración e intranquilidad (12 por ciento).

Estiman que ambas son enfermedades, aunque la depresión tiende a ser considerada como algo más grave que la ansiedad.

La mayoría manifestó que estos problemas de salud mental no son diagnosticados adecuadamente ni recibe un tratamiento médico adecuado. De hecho, 58 por ciento opinó que una persona que padece ansiedad o depresión tiene limitadas sus actividades.

También, la mayor parte tiene una opinión favorable respecto a la recuperación, ya que 63 por ciento opina que la depresión se puede curar y que es algo pasajero.

A pesar de que la mayoría de las personas dice conocer a alguien que ha padecido estas afecciones y que en general, los síntomas son conocidos, 46 por ciento de los encuestados dice que se sentiría incomodo conviviendo con una persona con ansiedad y para 45 por ciento con una persona con depresión.

Siete de cada 10 encuestados cree que las personas con dichos padecimientos pueden ser independientes en su vida, 51 por ciento dijo que si tuviera un familiar con algún trastorno mental procuraría que permaneciera en casa y 45 por ciento no le ofrecería un trabajo a una persona con depresión o ansiedad.

Además, de acuerdo con los encuestados, es probable que las personas que padecen depresión o ansiedad tengan pensamientos suicidas (90 por ciento), problemas para convivir con la gente (85 por ciento), sean menos productivos que sus compañeros de trabajo (78 por ciento), traten de ocultar su enfermedad (80 por ciento) y utilicen su padecimiento para evadir alguna responsabilidad (74 por ciento).

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