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El director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Guy Ryder, pidió “medidas urgentes” para que ningún menor de 18 años tenga que desempeñar un trabajo peligroso.

Con ocasión del Día Mundial contra el Trabajo Infantil que se celebra y que está dedicado a la lucha contra las ocupaciones infantiles peligrosas, Ryder recordó en una declaración que cerca de 73 millones de menores desempeñan trabajos de riesgo.

Esta cifra representa casi la mitad de los 152 millones de menores de 5 a 17 años que trabajan.

Estos trabajan en minas, campos, fábricas y hogares, están expuestos a pesticidas y otras sustancias tóxicas, tienen que acarrear cargas pesadas o soportar largas jornadas laborales, señaló la OIT.

“Muchos de ellos sufren consecuencias físicas y psicológicas que perdurarán de por vida”, resaltó Ryder, quien sostuvo que “esta situación puede incluso suponer un peligro para sus vidas”.

Recalcó que “ningún menor de 18 años debería realizar trabajos peligrosos, según se dispone en los convenios de la OIT relativos al trabajo infantil”, en referencia al convenio sobre la edad mínima y al referente a las peores formas de trabajo infantil.

En estos textos se insta a los gobiernos, en consulta con los interlocutores sociales, a establecer listados nacionales de trabajos peligrosos prohibidos para los menores y a garantizar su aplicación y sus cumplimientos efectivos.

La ratificación de estos convenios por 171 y 181 Estados miembros de la OIT, respectivamente, supone un apoyo “prácticamente universal y refleja la firme voluntad de acabar con el trabajo infantil en todas sus formas”, indicó Ryder.

En su opinión, “ha llegado el momento de reforzar la acción en este sentido”.

Si bien el número total de menores que realizan trabajos peligrosos ha disminuido en los últimos años, esta mejora solo ha beneficiado a los más mayores, explicó la OIT.

Entre 2012 y 2016 apenas descendió el número de niños trabajadores de 5 a 11 años e incluso aumentaron las labores peligrosas entre los más pequeños y vulnerables, y “esto es inaceptable”, señaló Ryder.

Además, el director general de la OIT hizo referencia a un nuevo informe de la organización en el que se afirma que la exposición al estrés psicológico y a los productos químicos más frecuentemente utilizados resultan aún más perjudiciales para los menores que lo que se creía hasta ahora.

También se ha descubierto, según la OIT, que la adolescencia es un periodo de maduración física que puede empezar muy pronto y durar hasta bien entrados los veinte años.

“En ese largo periodo de crecimiento, los niños y los jóvenes adultos se enfrentan a diversos factores de vulnerabilidad que requieren respuestas en la ley y en la práctica”, de acuerdo con la organización.

En el informe se establece asimismo el estrecho vínculo entre educación y salud.

Así, la OIT alerta de que la falta de educación aumenta el riesgo de que el trabajo repercuta negativamente en la salud y, por el contrario, una educación de calidad tiene efectos positivos en la protección de la salud.

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