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Del pánico al éxtasis. Del infierno al paraíso. De Quito a Rusia.

Con una actuación sublime de Lionel Messi, Argentina se sacó de encima la mochila de las eliminatorias y jugará el próximo Mundial para alivio de millones de argentinos que por televisión primero padecieron y después deliraron el martes por el triunfo 3-1 a domicilio sobre Ecuador.

“¡¡Gracias muchachos por semejante alegría!! ¡¡¡Vamos Argentina!!!”, expresó el presidente Mauricio Macri por Twitter. De pasado futbolístico como mandamás del club Boca Juniors durante una década, se rindió a los pies del capitán argentino, autor de los tres goles: “No hay discusión. Messi deslumbra siempre. Aplausos para un jugador de otro mundo”.

Argentina llegaba a la última jornada de la eterna eliminatoria sudamericana fuera de los puestos de clasificación directa e incluso del repechaje. En la previa, reinaba un clima pesimista. Los antecedentes cercanos __cuatro partidos consecutivos sin ganar por eliminatorias__ y más allá las tres finales perdidas (Mundial 2014, Copa América 2015 y Copa Centenario 2016) no auguraban una noche de festejos.

Tantas veces vapuleado por las críticas de sus compatriotas y las eternas comparaciones con Diego Maradona, Messi se puso el equipo al hombro y se recibió de héroe nacional.

“Es un ídolo, nos salvó. Es de Dios lo que pasó, un milagro lo que pasó. Messi nos salvó, le debemos la vida”, dijo el hincha Pablo Sánchez mezclado entre el centenar de compatriotas albicelestes que fueron a festejar la clasificación al Obelisco, otrora epicentro de celebraciones por títulos.

En Buenos Aires sonaron bocinazos y muchos vecinos salieron a festejar tras el final del suplicio en Quito.

En un bar céntrico donde siguió el partido, Lautaro González reconoció que “había un nerviosismo desde primera hora, estábamos hasta las manos. Perdidos, pensábamos que mínimo repechaje y hoy estar clasificados con otros resultados es la gloria”.

“Messi es el Maradona de mi generación”, comentó eufórico Pablo Maximiliano Lacace, de 30 años. “No le reprocho nada a él ni al equipo. Me hizo tener una adrenalina que nunca en mi vida. Si perdemos o ganamos que esté tranquilo, lo vamos a apoyar siempre”.

“Para la gente que lo criticó, viene bien que les festejemos un rato”, dijo a su lado Ramón Gamusto.

El propio entrenador del seleccionado, Jorge Sampaoli, reconoció el valor del triunfo para su país, acostumbrado a depositar en el fútbol sus alegrías y tristezas: “Estábamos en una situación límite. Muy feliz por todo el pueblo argentino. Uno palpita que con tantas carencias que tiene el pueblo es muy bueno que nosotros le demos la chance de disfrutar”.

Pasado el trauma de las eliminatorias, Argentina se puso en modo Mundial.

“Todos queremos el Mundial, pero hay que ser mente fría. Falta todavía”, advirtió el hincha González.

 

AP/Foto tomada de Twitter: @LigaDeCampeones

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