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El Papa Francisco visitó hoy el Hogar Infantil de San José en Medellín, donde se reunió con cientos de niños huérfanos, con problemas familiares y víctimas del conflicto en Colombia, a quienes aseguró que “Jesús no abandona a nadie que sufre” y se comprometió a rezar por ellos.

También el niño Jesús fue víctima del odio y la persecución, tuvo que huir con su familia, dejar su tierra y su casa, para escapar de la muerte. Ver sufrir a los niños hace mal al alma, porque los niños son los predilectos de Jesús”, expresó.

“No podemos aceptar que se les maltrate”, indicó el pontífice, de acuerdo con Caracol Radio.

Durante el encuentro, el Papa escuchó la historia de Claudia Yesenia García Ramírez, una joven de 13 años, quien a los dos años perdió a su familia en una masacre en Colombia, y quedó huérfana con sus nueve hermanos.

García Ramírez agradeció, en representación de cientos de niños, al Papa Francisco y a la Arquidiócesis de Medellín por la ayuda recibida de la Fundación Hogares Santa José.

Relató que ella, sus nueve hermanos y su tía sobrevivieron a una masacre provocada por la guerrilla en San Carlos, Antioquia, aunque ella estuvo mucho tiempo hospitalizada debido a heridas de bala y esquirlas.

Indicó que a su tía se le cerró el mundo y no sabía qué hacer con 10 niños entre dos y ocho años para salir adelante, por lo que acudió por ayuda a los Hogares Infantiles San José, una obra de la arquidiócesis de Medellín, que se convirtió en una segunda familia para Claudia Yesenia y sus hermanos.

Tras escuchar el relato, Francisco respondió a la joven que “al lado de tanto horror sucedido, Dios te regaló una tía que te cuidó, un hospital que te atendió y finalmente una comunidad que te recibió”.

Indicó que al escuchar por todas las dificultades por las que han pasado me “venía a la memoria del corazón el sufrimiento injusto de tantos niños y niñas en todo el mundo, que han sido y siguen siendo víctimas inocentes de la maldad de algunos”.

Pero Jesús no abandona a nadie que sufra, mucho menos a ustedes, niños y niñas, que son sus preferidos”, aseveró Francisco, quien destacó que el Hogar de San José es una “prueba de amor”.

Destacó el trabajo que viene realizando las hermanas y el personal que están a cargo de los niños y niñas que han sufrido los hechos de la violencia. Les pidió a que reciban y cuiden con amor a los menores que han experimentado el sufrimiento y el dolor.

Al término del encuentro con los niños del Hogar Infantil de San José, el pontífice realizó un recorrido en Papamóvil por el centro de Medellín hasta el centro de eventos La Macarena, donde sostuvo una reunión con las comunidades religiosas masculinas y femeninas, y sus familiares.

En ese lugar oró ante las reliquias de la Madre Laura, la primera santa colombiana que fue canonizada por el Papa Francisco en 2013.

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