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Luego de la controversia generada por las labores de restauración del Baluarte de Santiago, que fue encalado y por ende sus paredes son de color blanco, el investigador Ricardo Cañas señaló que es totalmente correcto este proceso, pues con ello se conserva el sitio.

“Tiene 62 años que el Baluarte de Santiago, que pertenecía al Ejército, pasó a manos civiles, es decir, al Instituto Nacional de Antropología e Historia. Cuando lo tenía el Ejército, a principios de la década de los años 60, el Baluarte de Santiago siempre estaba bien pintadito y encalado”, sin embargo, eso se dejó de hacer.

Añadió que al dejar de encalarse, la gente se acostumbró a verlo con sus muros mohosos, obscuros, con aspecto viejo, “entonces ahorita, que le están metiendo mano como debe de estar, ya lo vemos mal y esto no es así, lo que le están haciendo es totalmente correcto”.

Recordó que el fuerte de Santiago fue construido en 1635 principalmente con piedra múcara, “se encalaba, se pintaba con una pintura base cal que logra transpirar la humedad de los edificios y no se encapsula, siempre estaba pintadito de blanco”, al igual que lo estaba la fortaleza de San Juan de Ulúa.

Comentó que mucha gente cree que encalar el Baluarte le quita el aspecto tétrico, “pero no es correcto verlo así, al contrario, está minando sus paredes a través del tiempo, entonces, lo que se le hizo está perfectamente supervisado por arquitectos del Instituto Nacional de Antropología e Historia”.

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