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 Julio se convirtió en el mes más violento de todos los tiempos de Tijuana, y por ende, de Baja California. Ningún otro mes había registrado tantos homicidios y víctimas en ataques armados, en promedio 12 personas al día. Un total de 378 víctimas entre ejecutados y lesionados por armas de fuego.

“Tenemos una causa en común entre el Gobierno del Estado de Baja California y corporaciones del vecino Estado de California, Estados Unidos, que es la seguridad del región”, respondió el Gobernador Francisco Vega de Lamadrid, cuando decenas de periodistas lo abordaron tras ausentarse de la entidad por más de 15 días, transcurso en el que más de 130 personas fueron privadas de la vida.

El mandatario enfatizó que existe el compromiso de reunirse próximamente con Olga Sánchez y Alfonso Durazo, nominados para titular la Secretaría de Gobernación y de Seguridad Pública, respectivamente, en la administración federal de Andrés Manuel López Obrador.

 

Tijuana, Baja California/Ciudad de México, (Zeta/SinEmbargo).- Ejecuciones en zonas comerciales o residenciales de lujo, un policía acribillado con armas de alto poder, cuerpos colgados de un puente o mutilados dejados en avenidas transitadas, niños lesionados en fuego cruzado, el homicidio de una bebé y su madre en Playas de Tijuana, son sólo algunas historias que se apoderaron en la última semana del mes más violento en la historia de la ciudad.

 

Julio se convirtió en el mes más violento de todos los tiempos de Tijuana, y por ende, de Baja California. Ningún otro mes había registrado tantos homicidios y víctimas en ataques armados, en promedio 12 personas al día. Un total de 378 víctimas entre ejecutados y lesionados por armas de fuego.

 

El mes con el mayor nivel de crimen de su historia, y no sólo por su número de asesinatos, sino que los hechos criminales del alto impacto, se apoderaron igual de las colonias o perímetros de alta incidencia, como de círculos comerciales o zonas “blindadas”; tal es el caso del ataque ocurrido la mañana del martes 31 de julio en Plaza Galerías del fraccionamiento Hipódromo Agua Caliente, donde fue ultimado Pedro Ricardo Arce Fox, un hombre detenido anteriormente con cocaína e identificado como operador de Alfonso Arzate García, “El Aquiles”, líder del Cártel de Sinaloa en Tijuana.

 

Otro ejemplo del poderío de la delincuencia para cometer homicidios, fue el suscitado el lunes 30 de julio en el gimnasio privado del exclusivo residencial New City en Zona Río, un complejo habitacional altamente controlado en sus accesos y de constante presencia policiaca y escoltas, al albergar entre sus inquilinos a importantes políticos y empresarios.

 

 

La víctima de New City fue Jesús Gerardo Sanchotena Medrano, residente del complejo residencial, ex policía en San Diego, California, detenido en un par de ocasiones por posesión de droga y armas; además de primo del Subdelegado de la Procuraduría General de Justicia (PGR) en Ensenada, Sergio Castañeda Sanchotena.

 

Jesús Gerardo Sanchotena Medrano fue detenido en Tijuana por la Policía Estatal Preventiva (PEP) el 29 de octubre de 2010 con cinco armas, 440 gramos de cocaína y dinero. En esa ocasión iba a bordo de un Ford Contour junto con Omar Guillermo Cuen Lugo, quien dijo estar relacionado con el multihomicidio del Centro de Rehabilitación “Camino a la Recuperación” en Tijuana, donde 13 personas fueron acribilladas días antes de aquel 2010. Según informes de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, Cuen Lugo amenazó a los policías para que no lo arrestaran, pues estaba en contacto con las personas provenientes de Sinaloa que realizaron aquella matanza.

 

A pesar de sus antecedentes, en noviembre de 2014, la Subprocuraduría General de Justicia del Estado Zona Tijuana y la Subprocuraduría contra la Delincuencia Organizada, llevaron a Sanchotena Medrano como instructor frente a sus agentes ministeriales para que recibieran un curso sobre “seguridad en armas”. En aquella ocasión, la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) reconoció en un comunicado de prensa que Sanchotena era “policía de San Diego con experiencia policial táctica”.

 

En 2016 fue detenido nuevamente con armas y droga. El año pasado un grupo especial policiaco localizó un rifle de asalto en un rancho en la zona del Alamar en Tijuana (Cañón del Padre), además de miles de dólares; ahí se presentó Gerardo Sanchotena identificándose como primo del Subdelegado de la PGR. No fue arrestado.

Pero el homicidio en el gimnasio de New City, es tan sólo uno de los 251 que marcaron el mes de julio, por cierto, sólo comparado con enero de 2010 y septiembre de 2017, cuando en Tijuana se cometieron 242 y 208 homicidios dolosos, respectivamente. De ahí en fuera, en ningún otro mes en la historia de la ciudad se superó la cifra de los 200 muertos.

 

Entre los asesinatos de la semana, resalta el del policía municipal Fermín Grajeda Delgado, acribillado al lado de su patrulla con un arma larga calibre .223, posiblemente AR-15, la noche del 30 de julio en el Ejido Francisco Villa de la Zona Este de Tijuana.

 

En la última semana de julio también volvieron los cadáveres colgados de puentes, como el localizado el día 31 en el Bulevar 2000, a la altura de Valle Bonito, una zona altamente transitada.

 

Ante el ambiente de inseguridad en el que se sumerge Tijuana, no existió una voz que condenara la impunidad ni el crimen. Las declaraciones del Gobernador del Estado, Francisco Vega de Lamadrid, quien apenas esta semana regresó de Europa junto a su esposa, no salieron de lo mismo.

 

Sobre hechos de violencia, el mandatario expresó poco. En una declaración pública, calificó como “una familia desquiciada” a las personas asesinadas el lunes 30 de julio, entre ellos una bebé de tres meses y su madre en Playas de Tijuana, así como un menor de nueve años rescatado con vida ante el ataque de su propio padre, donde resultaron heridos dos policías municipales y un transeúnte; hecho que, por cierto, movilizó a más de medio centenar de unidades policiacas y a la totalidad de las corporaciones con presencia en Tijuana.

 

Por su parte, el Presidente Municipal de Tijuana, Juan Manuel Gastélum, de extracción panista, al igual que el Gobernador, salió hasta el miércoles 1 de agosto en una conferencia de prensa para anunciar un “proyecto de Policía Proximidad Social”.

 

“El Patas”, como él mismo se apoda, anunció que se capacitará a 80 policías para que se conviertan en “gestores sociales” y así tener un modelo de cercanía con los ciudadanos, pues en “otros países” ha sido exitoso.

 

“Si logramos generar esa sinergia de trabajo entre ciudadanos y Gobierno, retomaremos el camino hacia una solución para bajar los índices de violencia”, expresó ante medios de comunicación desde las instalaciones municipales. El Edil anunció que la capacitación de los agentes concluirá en noviembre “para poder adaptar este modelo internacional a Tijuana”.

ESQUIZOFRENIA Y TERROR EN PLAYAS DE TIJUANA

 

Un despliegue policiaco pocas veces visto ocurrió el lunes 30 de julio en una de las principales calles de la Sección Dorado de Playas de Tijuana, sobre la calle Pedregal, a tres cuadras de la delegación de la Policía Municipal.

 

A las 10:30 horas, la corporación fue alertada de un hombre que disparó contra un individuo a quien hirió en un pie. La víctima se arrastró para cruzar la calle e intentar resguardarse en unos restaurantes donde le negaron el acceso. Finalmente el hombre se acostó a la sombra de un árbol y al lado de unas motos repartidoras de comida, donde algunas personas le ofrecieron agua y llamaron al número de Emergencia.

 

Agentes de la Policía Municipal le brindaron los primeros auxilios y lo trasladaron en su unidad para que recibiera atención médica, pues ni Cruz Roja ni bomberos pudieron acercarse al lugar, debido a que el agresor, aún armado, se había introducido a un domicilio desde donde hizo detonaciones de arma de fuego y la zona aún no estaba asegurada; en un principio los paramédicos no intervinieron en una zona que aún no se encontraba controlada por Seguridad Pública.

 

Minutos antes, pasadas las 10:00 horas, en el puente peatonal sobre el Libramiento Rosas Magallón, a la altura de la colonia Obrera y Loma Bonita, se colocó una narcomanta donde eran amenazados policías municipales.

 

A la letra, el mensaje decía: “GERARDO LOPEZ CRUZ ALIAS CHOLO JEFE DE VAKAS SIGUELE DANDOLE LUZ VERDE A NIKOLAS PRADO IÑIGUES A SALVADOR MADRID DE INTELIGENCIA PARA BAJAR MERCA Y ENTREGAR GENTE A GUILLERMO GONZALEZ CAMACHO ALIAS El PELON SIGALOS APOYANDO PUTO”. La manta se refería a López Cruz, “jefe” del Grupo de Operaciones Especiales (GOE), a quienes los distribuidores de drogas y sus mensajeros han apodado como “Vacas Locas” o “Vaquitas”, debido al camuflaje de sus uniformes tácticos.

 

Además, en el mensaje mencionó al agente Prado, que en realidad no tiene un alto mando dentro del grupo, y a Madrid, jefe de Inteligencia. En el análisis dentro de las áreas de seguridad del Estado, consideraron la manta como un simple intento de desprestigio al grupo ante los operativos y detenciones que han realizado, sobre todo que los mencionados no tienen relación entre sí, y que entre López y Madrid no existe rango de jerarquía.

 

Es decir, las imprecisiones en el texto hacen creer a los investigadores que uno de los informantes que tienen los grupos criminales -de quien sospechan se trata de un policía- brindó datos erróneos.

Pero ese día, durante los primeros minutos de ambos reportes, por la frecuencia policiaca se dijo que el hombre que había hecho las detonaciones de arma de fuego en Playas de Tijuana, y que se había atrincherado en un domicilio, había sido el responsable de la amenaza colgada. Esto, y los testimonios de los vecinos que contaron a los agentes que dentro de la casa desde donde disparaba el hombre, había una mujer y dos menores -resultaron ser sus dos hijos y su esposa-, levantaron aún más la reacción policiaca.

 

Finalmente, se descartó que estuviera relacionado con la narcomanta, pues según contaron los vecinos, desde las ocho de la mañana el agresor estuvo gritando palabras amenazantes y desvaríos sobre la muerte, dios y el anticristo. Presuntamente en un estado psicótico esquizofrénico.

 

Más de 50 unidades rodearon el lugar. Estuvieron presentes la PEP, grupos tácticos de la Policía Municipal, elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), agentes ministeriales, la tanqueta blindada utilizada para eventos de alto impacto, Bomberos, Cruz Roja y hasta la policía de Rosarito. La gran movilización fue a raíz que en el intercambio de disparos, dos policías resultaron lesionados. Posteriormente se confirmó que ninguno de gravedad.

 

Los lesionados fueron un agente del GOE, herido en el hombro por una esquirla, y un elemento municipal por un rozón de bala en el rostro.

 

El saldo de este hecho fue aterrador. Más allá de lo escandaloso del movimiento policiaco y las personas lesionadas, el hombre, ahora identificado como José Félix Benítez García, de 48 años de edad, fue ultimado con un tiro en la cabeza con arma larga de uno de los policías. Pero antes, él asesinó a su bebé de tres meses de edad y a su esposa. Su otro hijo, de nueve años, fue rescatado por la Policía Municipal, encontrándolo escondido en un cuarto de herramientas.

 

Desnudo y gritando contra el “anticristo”, el sujeto disparó con una escopeta y dos revólveres en diversas ocasiones. En la sala de su casa se localizaron ocho biblias, todas abiertas en diferentes páginas.

 

Del hombre se sabe poco, tiene un largo historial delictivo en Estados Unidos por robo, posesión y tráfico de drogas, con cuadros psicóticos reportados por los vecinos; ingresó al país como deportado y al parecer hace seis meses llegaron a vivir a ese domicilio que, presumen, es propiedad heredada de su familia.

 

En 2010, Benítez libró otro proceso judicial por el delito de “privación de la libertad agravada” en el mismo domicilio, tenía secuestradas a dos mujeres; de igual forma le fueron confiscadas armas, cartuchos y cargadores. Fue detenido y se le dictó auto de formal prisión.

 

En este caso, según consta en la causa penal 250/10, José había encañonado a sus vecinas y las había mantenido en una recámara al preguntarles sobre su esposa y acusando de que sus teléfonos, su televisión y su computadora estaban intervenidos. Además de preguntarles si no escuchaban -al igual que él- llorar a su hijo, amenazándolas que él “tenía derecho de matar a siete personas antes de morir”.

 

En enero lo habían detenido por privación e incesto, pues la madre de sus hijos es al mismo tiempo su hermana. Sobre la privación ilegal de la libertad, fue contra uno de sus conocidos, a quien ató de las manos e introdujo a su casa.

CADÁVERES CUENTAN PARTE DE LA HISTORIA

 

En la necropsia se determinó que la mujer falleció de un disparo en el tórax, su hermano y esposo habría disparado cuando ella se encontraba entrando al baño de la casa. Según las lesiones presentadas en el cuerpo de la mujer, fue un sólo disparo a corta distancia.

 

“Herida perforante por proyectil múltiple por arma de fuego”, es lo que la carpeta de investigación incluye como causa de muerte. Esto significa que se usó cartucho de escopeta, y sólo tiene una herida y corresponde a ese proyectil. Además, en su abdomen se recuperó otro elemento balístico que se le conoce como “taco”, el cual confirma el uso de la escopeta de su pareja.

 

A la mujer, una bala prácticamente le atravesó el cuerpo: la trayectoria de la herida va de la espalda al tórax, es decir, le disparó por la espalda, lo que hace suponer que ella pretendía ponerse a salvo de su agresor. El disparo mortal se ejecutó máximo a medio metro de distancia.

 

Una vez controlada la escena, el niño alertó que su padre, además de haber asesinado a su madre, también lo había hecho con su hermanita. Así que elementos de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) buscaron por horas en el domicilio hasta encontrar enterrado el cuerpo de una niña de tres meses de nacida.

 

La pequeña perdió la vida por “traumatismo craneoencefálico”, es decir, un golpe en su cabeza, el mismo que generó una asfixia, pues se le identificó una “cianosis distal visible en la uñas”, amoratamiento en las manos causado por la falta de oxígeno, de acuerdo a las investigaciones.

 

Los tres cadáveres no fueron reclamados y ningún familiar pudo ser contactado por la PGJE. De seguir así, serán depositados en la fosa común.

 

“MAYOR PRESENCIA DE FUERZAS FEDERALES”: GOBIERNO DEL ESTADO

 

“Tenemos una causa en común entre el Gobierno del Estado de Baja California y corporaciones del vecino Estado de California, Estados Unidos, que es la seguridad del región”, respondió el Gobernador Francisco Vega de Lamadrid, cuando decenas de periodistas lo abordaron tras ausentarse de la entidad por más de 15 días, transcurso en el que más de 130 personas fueron privadas de la vida.

 

El mandatario enfatizó que existe el compromiso de reunirse próximamente con Olga Sánchez y Alfonso Durazo, nominados para titular la Secretaría de Gobernación y de Seguridad Pública, respectivamente, en la administración federal de Andrés Manuel López Obrador.

 

“Hay el compromiso de reunirnos con ella (Sánchez) y también con Durazo; tenemos pláticas pendientes, y claro que mi compromiso es participarles la gran preocupación que tenemos en el tema de seguridad. Compartir toda la información que tenemos para cuando el próximo gobierno se constituya, traiga algo de información de lo que ha estado sucediendo en Baja California”, dijo el mandatario.

 

Por su parte, Francisco Rueda, Secretario General de Gobierno, puntualizó que tras la inseguridad en la región urge mayor presencia de fuerzas federales.

 

“Hoy en día estamos trabajando a través del Grupo Coordinación, las fuerzas federales, estatales y municipales, de manera armónica y muy coordinados, pero no ha sido suficiente, por eso el Gobernador solicita el apoyo del Gobierno Federal, para que envíe mayores fuerzas federales para que nos ayuden a combatir a la delincuencia organizada, que es la que nos está haciendo daño aquí en la ciudad”.

 

Declaró que durante la visita del entonces Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, se hizo una petición formal y se enviaron elementos federales, pero luego disminuyeron, por lo cual “no han sido suficientes”.

 

Vega de Lamadrid anunció la visita a la entidad del Secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, para la próxima semana.

MURIÓ CON EL UNIFORME

 

El oficial de la Policía Municipal de Tijuana, asesinado en el Ejido Francisco Villa en el Distrito de La Presa, estaba asignado al Programa Comercio Seguro, que son unidades destinadas únicamente a tener presencia en bulevares comerciales en diversas zonas de la ciudad.

 

Al momento de su ataque, Fermín Grajeda Delgado alcanzó a desenfundar su arma de cargo pero no la accionó, fue sorprendido por sus asesinos debajo de su patrulla, desde la cual al parecer les había marcado el alto a los tripulantes de un pick-up Ford F150 color blanco.

 

Recibió varios disparos de por lo menos dos tiradores, con calibre .223 utilizada por los rifles de asalto AR-15 y otras heridas con calibre 9 milímetros. Los criminales acertaron dos tiros en el tórax con el arma larga que lograron entrar y salir. Y recibió dos más en la cara, dos en el pecho que se alojaron en su cuerpo, así como en el abdomen.

 

El oficial cometió un error al no avisar por su frecuencia que intervendría a un carro sospechoso, de esa manera se habrían podido obtener más datos antes de su homicidio. Su radio también quedó al lado de su cuerpo en un charco de sangre. De hecho, al verlo en el suelo, un joven de 20 años que pasaba por el lugar tomó el radio Matra del oficial para reportar el ataque.

 

Investigadores consultados por ZETA creen que no fue un ataque directo, sino circunstancial. Principalmente porque la unidad estaba estacionada, prendida y con los códigos encendidos, de manera que detuvo a la gente armada y estos le respondieron con disparos. Su cuerpo quedó frente a la unidad, en todo caso, es decir, entre su patrulla y el vehículo de los atacantes.

 

Grajeda Delgado contaba con una averiguación previa por “cohecho y abuso de autoridad” que no procedió judicialmente, pero por la cual fue suspendido y, tras un juicio, se le reinstaló en la corporación. En 2009 le fue girada orden de aprensión por secuestro y se le cumplimentó. En el Nuevo Sistema de Justicia Penal se le abrió un expediente por “evasión de presos” en 2016.

 

Pese a estos antecedentes, sus compañeros lo consideraban un padre responsable, tranquilo y sin problemas. La Secretaría de Seguridad Pública Municipal realizó honras fúnebres privadas y lo reconoció como un buen elemento.

HACÍA AÑOS DEL ÚLTIMO COLGADO

 

A pesar del número tan elevado de asesinatos en Tijuana, hacía casi dos años que la delincuencia no colgaba un cadáver de los puentes de la ciudad. El martes 31 de julio, el reporte se levantó a las 5:34 horas: un hombre sin vida pendía del cuello.

 

Al principio los agentes creyeron que había sido abandonado en el lugar junto con un narcomensaje, pues a la distancia se apreciaba una prenda en la cara. Luego se descartó, pues lo que se pensaba era alguna manta con texto, sólo era una esponja grande que cubría el rostro.

 

El hallazgo fue sobre el transitado Bulevar 2000, en el puente de Valle Bonito y Natura. El cuerpo estaba suspendido con cadenas, enganchado con candados metálicos y cuerdas de nilón, atado de manos con cinchos de plástico transparentes.

 

Hasta el cierre de esta edición, la víctima ni siquiera ha sido identificada: llevaba camisa negra, pantalón de mezclilla azul, un cinturón café y tenis deportivos grises. Como señas particulares, un tatuaje con el nombre “Luisa” en su brazo derecho y otro con la imagen de una calavera. En el cuerpo no se encontró una sola pertenencia, salvo un anillo.

 

Según los informes oficiales, el hombre fue estrangulado para quitarle la vida previamente a la suspensión del puente.

 

El 2 de noviembre de 2016 fue el último registro de un cadáver colgado de un puente en Tijuana. Pasadas las diez de la noche, sobre el puente peatonal de la Comisión Federal de Electricidad en el Bulevar Benítez, un hombre se encontraba sin vida y en suspensión completa. En aquella ocasión se dejó un mensaje: “ASI SE VAN A QUEAR TODOS TUS CHAPULINES Y BATAKAS DE LAS LACRAS Y CHOMPAS ATTE: CTNG”.

GATILLERO DE PLAZA GALERÍAS

 

El asesinato de Pedro Ricardo Arce Fox en una de las plazas comerciales más conocidas de la ciudad, está relacionado presuntamente al crimen organizado. Según información del Consejo de Coordinación de Seguridad Pública, Arce Fox se dedicaba solamente al trasiego de droga hacia Estados Unidos, aunque la Secretaría de Seguridad Pública del Estado lo detuvo en 2016 con dos kilos de cocaína y lo presentó como operador del “El Aquiles”, líder del Cártel de Sinaloa.

 

Arce Fox iba saliendo del gimnasio del centro comercial, acompañado de un hombre de menor estatura que él y vestido de negro. El asesino lo estaba esperando en el área de restaurantes en el segundo piso, justo a la salida de gimnasio.

 

Antes de ser atacado a balazos, se observa al gatillero con el teléfono celular en la oreja, voltea hacia todos lados y toma asiento en una de las mesas colocadas afuera de un restaurante. Cuando la víctima aparece caminando, el sicario se para y se acerca. Arce lo ve y se detiene. Quedan de frente, de hecho lo enfrenta dando unos pasos hacia él, pero cuando el sicario saca el arma, entonces Arce intenta agacharse y esconderse detrás de uno de los locales, pero ante los disparos cae al piso. El asesino da la vuelta y antes de huir, le dispara nuevamente desde su lado izquierdo. En la escena se encontraron 13 casquillos calibre 9 milímetros.

 

El homicida vestía gorra blanca, chaleco blanco con una línea oscura, camisa clara y pantalón oscuro. Huyó en dirección a las escaleras eléctricas que dan al Bulevar Agua Caliente, arriba de una tienda de artículos deportivos. El acompañante de Arce también abandonó el lugar; después que se retiró el asesino, no regresó con la víctima, a la cual acompañaba

 

La violencia y el crimen en Tijuana han excedido sus propios récords y ha infundido el terror a una sociedad con autoridades rebasadas y sin liderazgo.

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