Publicado en Destacado, INTERNACIONAL.

La ONG SOS Méditerranée, que junto con Médicos Sin Fronteras opera en el Mediterráneo el barco humanitario Aquarius, criticó hoy los acuerdos alcanzados por la Unión Europea en materia de migración, al considerar que no tienen en cuenta la urgencia humanitaria de la zona.

“Las soluciones perfiladas para el desembarco de las personas rescatadas son confusas, lejos de ser concretas, y no ofrecen un marco de acción para los navíos implicados en las operaciones de salvamento”, dijo en un comunicado.

La organización censuró que el acuerdo “no tomara conciencia de la urgencia de aportar respuestas concretas al drama humanitario que tiene lugar en el Mediterráneo”.

Criticó especialmente que los Veintiocho reafirmaran “su voluntad de reforzar las capacidades de interceptación de los guardacostas libios, irreconciliables con el respeto de las convenciones marítimas y humanitarias en las que pretenden inspirarse”.

El presidente de SOS Méditerranée Francia, Francis Vallat, ve urgente “volver a una lectura estricta del derecho como única base para la asistencia de las personas en peligro”.

La ONG se pronunció un día después de que el Aquarius atracara en Marsella para efectuar una escala técnica, adonde tuvo que dirigirse por la negativa de Malta a abrirle sus puertos, y que aunque iba a durar cuatro días, hasta este lunes, ha sido prolongada hasta nueva orden.

“Estamos obligados a tomarnos un tiempo para entender qué pasa”, dijo hoy en conferencia de prensa en esa ciudad la directora, Sophie Beau.

Sophie Rahal, una de las administradoras de SOS Méditerranée, explicó que no pueden partir porque no tienen “garantías sobre las condiciones de salvamento”.

El acuerdo comunitario, añadió, no ha respondido a sus expectativas, y tienen “demasiadas incertidumbres” sobre su trabajo sobre el terreno y sobre la posibilidad de contar con puertos seguros.

La ONG lamentó no poder trabajar en un momento en que la gente sigue lanzándose al mar y recordó que, en su última estancia, fue testigo tanto de la continuación de las salidas y del drama humano diario en el Mediterráneo central como de la intensificación de las interceptaciones de los guardacostas libios.

E igualmente, de la “instrumentalización y criminalización por parte de la clase política europea de la obligación legal de salvamento en alta mar”.

SOS recalcó que su deber es partir de nuevo y en cuanto sea posible a la zona, en la que opera desde hace 28 meses y donde cada día en el mar le cuesta 11.000 euros, financiados en un 93 % por donaciones privadas.

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