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Un estudio del grupo financiero Citi señala que de ganar Andrés Manuel López Obrador (AMLO), la presidencia de la República iniciaría una era de incertidumbre en México, dejando atrás un sistema estable y resultados económicos perdurables.

El candidato presidencial de la coalición Todos por México, José Antonio Meade, se perfila como un finalista claro para la elección del domingo próximo, revela el estudio “Panorama y estrategia económica en Latinoamérica”, elaborado por Citi.

De acuerdo con el área de análisis de este grupo financiero, el abanderado del PRI, PVEM y Nueva Alianza aparece como un finalista más claro para la presidencia, debido “al momentum de José Antonio Meade, además de una percepción de que la capacidad de movilización territorial sigue siendo la fortaleza del PRI”.

Refiere que el candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, aparece en primer lugar en las encuestas, e incluso su partido, Morena, puede tener mayoría en el Congreso, lo que significaría un cambio trascendental en la política mexicana.

En pocas palabras, resaltó, México dejaría un sistema estable, independiente del partido en el poder, con una clase política sin cambios, controlada principalmente por el PRI y el PAN, y resultados económicos perdurables, para dar paso a una nueva era de incertidumbre.

“La ortodoxia macroeconómica puede o no estar sujeta a cambios también. Esta nueva era será moldeada principalmente por AMLO, ya que su movimiento gira en torno a él, en lugar de girar alrededor de un núcleo ideológico claro. Este es un momento donde lo único constante es la incertidumbre”, advierte.

El texto plantea que aún se desconocen las preferencias reales de López Obrador en términos de política pública, ya que es difícil distinguir la retórica de campaña de las preferencias políticas reales.

“Por el momento nuestra predicción sigue siendo la misma: López Obrador implicará menores tasas de crecimiento a mediano plazo para la economía mexicana, sus inconsistencias en materia de políticas públicas, eventualmente implicarán una caída fiscal y una disminución de productividad”, asegura el documento.

Sin embargo, estimó que no habrá un deterioro macroeconómico inicial, pues México tiene un espacio macroeconómico con cuentas fiscales estables, déficits externos contenidos y reformas estructurales vigentes.

“Incluso podríamos ver una ola de alivio después de las elecciones, dado el nivel de prima de riesgo que ya existe en los precios de los activos, el posicionamiento de los inversionistas extranjeros y la depreciación del peso”, precisó Citi.

Después de eso, abundó, las próximas señales sobre qué esperar serán su discurso de victoria, la asignación de cargos en dependencia como Petróleos Mexicanos (Pemex) y la forma en que el equipo de transición se coordine con la administración saliente.

El grupo financiero destacó la relevancia de seguir de cerca los últimos días de la contienda electoral, cuando se publicarán más encuestas, “como una forma de captar las implicaciones para la composición del Congreso y los gobiernos locales”.

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