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Nació en el Distrito Federal, ahora Ciudad de México, meses después su madre lo trajo a vivir a Veracruz, desde muy pequeño expresó su gusto por la pintura, pero empezó a estudiarla hasta cerca de los 15 años de edad, primero en clases con una maestra particular, después lo hizo en un taller en la Escuela Municipal de Bellas Artes.

En un principio fue una sorpresa el talento que Alan Téllez manifestó para la pintura abstracta, aprendió varias técnicas, pero el acrílico y el pastel es el que domina. En el 2010 empezó a dedicarse a pintar de forma profesional.

Y aunque Alan es un gran artista, se le encasilló como el niño con Síndrome de Down que pinta, lo cual no era lo que él quería expresar, por lo que ha luchado por separar al artista de su discapacidad, ya que esa condición, no lo define, lo define la extraordinaria persona que es, así lo indicó su madre Carmen Téllez.

“Que vieran a Alan el artista y la parte de discapacidad manejarla como también trabajarla, porque bueno yo acepto la condición de mi hijo y si lo que queremos es cambiar esa mirada social no, concientizar, educar y que a través de Alan pues vean que ellos  también tienen esos sueños esas metas y que lo pueden lograr”.  

Es hijo único, todos los días se levanta a alrededor de las 8 am, desayuna, va al gimnasio dos horas, hace los quehaceres de su recamara, después se pone a pintar, a veces lo hace al aire libre y con música clásica de fondo. Sus pasatiempos favoritos son ir al cine, nadar y viajar, tiene amigos y una novia, en sus planes está vivir solo y casarse.

A sus 28 años de edad ya ha expuesto en el IVEC, en el Museo de la Ciudad de Veracruz, en la Casa de la Cultura de Boca del Río, en la Casa de la Cultura de La Antigua, en el Museo José Luis Cuevas en la Ciudad de México, en el Centro Cultural Contemporáneo, el Museo de Frida Kahlo, en Toluca en el Museo Bicentenario, también en hoteles de Puebla, Veracruz y Playa del Carmen.

Recibió un reconocimiento del Instituto Politécnico Nacional, estuvo en la sede de la ONU en Nueva York, recibió la Medalla de la Superación Ciudadana y ahora es parte de un circulo de artistas plásticos.

Alan quiere que lo vean como cualquier chico, pero no lo es, él a diferencia de muchos tiene una gran pasión por lo que hace, tiene muchas ganas de sobresalir y ha contagiado a su familia con ese entusiasmo.

Aunque tiene ciertos problemas de lenguaje, eso no lo limita para expresarse, además su madre ha estado a su lado para apoyarlo en todo momento.

“Quiero poner sus palabras en mi… que no lo vean diferente, que lo vieran como cualquier otro chico que tiene sus inquietudes, que quiere tener amigos, que le gusta ir al cine, que tiene la inquietud de ir a bailar”, señala la madre de Alan.

La obra de Alan ya se comercializa, incluso reproducciones en tazas, mascadas, abanicos, cilindros y próximamente en corbatas y cojines.

Tiene la meta de internacionalizarse y exponer en los mejores museos del mundo, pero primero quiere acudir a universidades a que conozcan su historia e inspirar a más jóvenes a cumplir sus sueños.

Alan Téllez está rompiendo barreras, quiere mostrar al mundo que ni siquiera una discapacidad puede detener a un joven con pasión, disciplina y entrega.

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