Publicado en Destacado, NACIONAL.

Erik Antonio a sus 11 años, la vida le dio una segunda oportunidad. El 19 de septiembre del 2017, Erik salió de su casa en Jojutla, Morelos para dirigirse a su escuela, sin imaginar que ese día, su vida cambiaría inesperadamente. El sismo de 7.1 en la escala de Richter afecto diversas viviendas que se fueron colapsando a su alrededor, una teja de una de esas viviendas se incrusto en su cabeza.

La lesión provocada fue una fractura craneoencefálica que le dañó el cerebro, lo que le provocó una parálisis del lado derecho del cuerpo, más tarde el habla. Lo servicios de emergencia del estado lo llevaron a un hospital general donde lo operaron de inmediato con la finalidad de extraerle el pedazo de teja.

Fueron horas de angustia para Ana María García Cazales, madre de Erik. Conforme pasaban los minutos y los días el panorama de su salud no parecía alentador; las oraciones para el pequeño no se hicieron esperar, familiares y amigos pedían un milagro, un milagro para que se pudiera recuperar. La lesión le había dejado al descubierto el cerebro.

Seis largas semanas en terapia intensiva, el apoyo de los médicos del estado de Morelos, le dieron un pequeño empujón a la vida de Erik Antonio para comenzar a tener una recuperación que la misma ciencia no tenía contemplada.

Las oraciones y las lágrimas de Ana María, habían tenido resultado, Erik comenzaba a tener leves movimientos en su cuerpo y fue recuperando el habla paulatinamente, eso sirvió para que fuera dado de alta. Felices partieron al hogar, sin pensar que semanas después, una hernia se formó en su cabeza que lo llevó a una segunda operación.

Nuevamente la fuerza del corazón del niño lo sacó a flote, un trabajo de rehabilitación le ayudaría a tener mayor movilidad motriz y recuperaría totalmente el habla, de acuerdo a lo estimado por los médicos.

Las constantes visitas al médico, obligaron a que se le realizaran nuevamente diversos estudios, los cuales determinaron una tercera cirugía con la intención de conseguir que su cerebro alcanzara el ambiente adecuado, pero no se sabía si la podría soportar.

(Excélsior).

 

 

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