Publicado en Destacado, INTERNACIONAL.

Mientras se escribe el siguiente capítulo en la pugna política entre el gobierno español y Cataluña, el futuro próximo líder catalán Carles Puigdemont se reunirá hoy en Berlín con la cúpula del partido PDCat.

Mientras Puigdemont sigue residiendo en Berlín, se rumora que la próxima semana podría haber movimientos en su causa judicial. Sin embargo, aunque el fallo sea favorable a la no extradición, su figura podría perder interés, dado que ya no es el potencial presidente Cataluña.

El gobierno de la canciller federal de Alemania, Ángela Merkel, ya ha dicho en repetidas ocasiones que acatará la decisión de los jueces, sea o no sea extradición.

Si Puigdemont no puede regresar a España, donde en principio sería detenido de inmediato, tiene previsto regresar a Waterloo, Bélgica, donde ha empezado a construir el gobierno de la República catalán en el exilio.

Los catalanes tenían hasta el 22 de mayo para formar gobierno, en caso contrario Madrid les imponía nuevas elecciones.

La víspera, el expresidente catalán Carles Puigdemont, quien está exiliado desde finales de octubre, anunció a través de un mensaje de Youtube que renunciaba a la candidatura a presidente de la Generalitat (el gobierno catalán) en favor de uno de sus colegas de partido (Junts per Catalunya), el editor Quim Torra.

La decisión no se esperaba hasta este viernes, cuando la cúpula de PDCat, el partido madre de la alianza Junts per Catalunya con la que se presentaron en las elecciones del 21 de diciembre, se reunió en un piso berlinés, precisamente para discutir el ya llamado “plan D”.

La prensa está atenta ante un posible anuncio de comparecencia para este viernes en la capital alemana, pero, en principio, ya está todo dicho.

Hace una semana, el sábado 5 de mayo, Puigdemont se reunió con la mayoría de los diputados (28) de Junts per Catalunya en un hotel del barrio berlinés de Wilmersdorf, para conversar sobre los planes A, B y C o si debían buscar un D.

Finalmente, la opción escogida fue la A: el portavoz adjunto de Junts per Catalunya, Eduard Pujol, anunció que hasta el 14 de mayo se investiría a Carles Puigdemont, a quien consideraban presidente legítimo y el que tenía la mayoría de respaldo en las urnas, en escaños en el parlamento catalán.

La cuestión es que Puigdemont es considerado un prófugo de la justicia española: a finales de octubre huyó a Bélgica, el 25 de marzo fue arrestado en Schleswig-Holstein, en el norte de Alemania, cuando regresaba de una conferencia en Finlandia y por la activación de una euro-orden de búsqueda y captura.

Desde el 6 de abril, Puigdemont espera el segundo fallo de la audiencia territorial del estado alemán de Schleswig Holstein: le dejaron en libertad porque no consideran que haya cometido delito de rebelión, pero está pendiente la decisión sobre malversación de fondos públicos por la organización del referéndum sobre la independencia el 1 de octubre.

Por estos motivos, el gobierno español se niega a aceptar al ex alcalde de Girona como presidente de la Generalitat.

Aparte de Puigdemont, los planes B y C son Jordi Sánchez, presidente de la asociación ciudadana catalanista Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Jordi Turull (PDCat), exportavoz del último gobierno de Puigdemont.

Tanto Sánchez como Turull se encuentran en prisión preventiva en cárceles de Madrid por los delitos de secesión.

Por estos motivos, el gobierno español tampoco acepta las propuestas de plan B y C del presidente del parlamento catalán, Roger Torrent, quien es el encargado de proponer al candidato a posible presidente regional.

La noche del jueves, Puigdemont tiró la toalla y anunció que, a pesar de negarlo durante semanas, sí que existe un plan D: un candidato que ni está en el exilio ni está en la cárcel: Quim Torra.

Sin embargo, Quim Torra no va a ser proclamado presidente catalán en forma automática.

Ahora el presidente del parlamento catalán debe lanzar la fecha para el pleno de investidura (que podría ser ya este fin de semana), Torra debe conseguir una mayoría de votos (que en principio los tiene con los partidos de Junts per Catalunya, Esquerra Republicana de Catalunya y la CUP) y después debe tener el visto bueno del gobierno de Madrid y del Rey, que debe dar la última firma.

El presidente español, Mariano Rajoy, ha dicho que espera que haya pronto un gobierno catalán para poder empezar un diálogo en el marco de la Constitución.

Torra había dirigido la asociación catalanista Omnium Cultural, cuyo actual líder, Jordi Cuixart, también está en la cárcel, y es un firme defensor de la República Catalana, que muchos catalanes consideran proclamada (y suspendida acto seguido) por Carles Puigdemont el 27 de octubre.

Al margen de Puigdemont, hay nueve diputados y activistas presos en España, tres en el exilio en Bélgica, uno en Escocia y dos en Suiza.

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