Publicado en ACAYUCAN, Destacado, Especial.

++ La campeona paralímpica es ejemplo de dedicación y superación para la niñez en la región

++ -“Las medallas son mi vida, cada medalla es muy especial, recuerdo todo el trabajo, los sacrificios, lo que realmente me ha costado cada una de ellas, y que las cosas sí se pueden lograr si realmente te lo propones”, dijo ///

FÉLIX  MARTÍNEZ / ACAYUCAN /.- “El deporte para mi es parte de mi vida, desde niña fui muy inquieta siempre tenía que estar haciendo algo y creo que toda esa energía la he logrado canalizar en mis entrenamientos y por ello hemos puesto el nombre de Acayucan, de Veracruz y de mi México en lo más alto” son las palabras de Lupita Vergara, atleta paralímpica.

Contenta por recibir a dicho medio de comunicación en la sala de su casa, Guadalupe Vergara Quesada platica cómo logró conjugar su niñez con la responsabilidad que debe tener todo atleta.

Con tan solo 16 años de edad ha sido acreedora a medallas de oro en eventos a nivel internacional, sin mencionar las pruebas que logró superar en los eventos locales, estatales y nacionales.

Al ser cuestionada sobre los recuerdos que han marcado a esta gran medallista, fija su mirada y su voz empieza a quebrantarse, pues los recuerdos de niña salen a flote.

“Fui una niña que se la pasaba jugando pero en casa, tal vez en la colonia si se reunían los demás vecinos a jugar, pero siempre me gustaba jugar sola, sacrifiqué muchas cosas en mi infancia, dejé de jugar a las muñecas por concentrarme en el deporte, dejé de ir a algunas fiestas por lograr este objetivo dentro del deporte, he aprendido que para lograr los sueños hay que sacrificar mucho, además esto me gustaba y no podía quejarme pues representar a Acayucan siempre ha sido un sueño”.

Una de las experiencias que recuerda es que en su primera competencia le preguntaba a cada momento al maestro Emmanuel Mortera en qué momento saldría a pistas a participar, pues la ansiedad era su fuerte.

“Estuve muy ansiosa por competir, cuando me entregan la medalla casi di una vuelta olímpica de la emoción, croe esto fue lo que más me motivó para seguir aquí, dije tengo una y voy por más; son básicamente diferentes etapas de mi preparación junto con los lugares, mis medallas son mi vida, cada medalla es muy especial, recuerdo todo el trabajo, los sacrificios, lo que realmente me ha costado cada una de ellas, y que las cosas sí se pueden lograr si realmente te lo propones” menciona con lágrimas en su rostro.

Lupita Vergara Quesada revela que desde niña ha sido inquieta y muy traviesa, e inclusive su madre la señora Teodora Quesada Pérez dedicó unas palabras.

“Desde pequeña fue una niña muy activa, siempre andaba ayudando a sus compañeros, en la escuela fue muy participativa, gracias a Dios desde el kínder lleva buen cimiento, tengo reconocimientos de ella de primeros lugares, de aprovechamiento, en la secundaria también, y es una niña que ha sabido combinar el deporte con sus estudios; siempre le he dicho que no dejé a un lado sus estudios porque es lo único que le vamos a dejar, porque el estudio es para toda la vida y el dinero solo para un momento. Me siento muy orgullosa al ver tantas medallas, quiero seguir en esto crecer mucho y además es una niña que cuando se propone algo lo hace”.

LAS CIRUGÍAS TAMBIÉN HAN MARCADO SU VIDA, PERO MÁS ALLÁ LA HAN ECHO FUERTE PARA SEGUIR ADELANTE.

Con tres cirugías a las que se ha tenido que enfrentar, Guadalupe menciona que aunque existe el nervio al entrar a un quirófano, sabe que al salir los retos son aún más grandes, pues su preparación debe continuar para seguir latente en el deporte.

“Apenas me sometieron a una cirugía en la Ciudad de Xalapa y los doctores especialistas pues piden que debo guardar reposo, aunque esto para mí es imposible, pero por el bien de mi salud trato de llevar cada indicación al pie de la letra; sin embargo, será en unas dos semanas que ya podré volver a entrenar y bueno la verdad que ya estoy desesperada porque los entrenamientos van nuevamente desde cero hasta probar la fuerza nuevamente”.

Como toda niña, indica que guarda los recuerdos más bellos junto a su familia que son sus papás abuelos Teodora Quesada Pérez, José Vergara Chacha, y su hermana Jenny Vergara Quesada, a quienes agradece todo el apoyo que le han brindado para alcanzar cada medalla.

Por último dedica unas palabras en el Día del Niño, mismas que van dirigidas a infantes y jóvenes.

“Si les agrada realizar alguna actividad o algún tipo de deporte, arte, o sueño hay que luchar por ello, si tienen el apoyo y las posibilidades adelante, no se pongan obstáculos, todo es parte del proceso, nunca nunca hay que darnos por vencidos, siempre hay que intentar las cosas”.

Guadalupe Quesada Vergara agradece a este medio de comunicación la entrevista, y señala que si Dios le permite más vida habrá Lupita para rato, pues en mayo regresa a prepararse para el selectivo de Lima Perú, al igual que otros eventos internacionales como es la prueba para participar en Tokio.

 

 

 

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