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“Pinche gordo”

Javidu limpio ante Contraloría

Ya se cumplió un año de la captura del ex gobernador Javier Duarte de Ochoa en el municipio de Panajachel, en Guatemala, y desde entonces lo más importante que ha ocurrido con él, es su extradición a México, sus audiencias de imputación y vinculación a proceso, y la última, donde consiguió que su proceso continúe hasta después de las elecciones, donde podrá manejar políticamente su destino, dependiendo el resultado.

Pero ¿por qué?, he decidido titular “Pinche gordo” a esta columna… la razón es la siguiente. El 15 de abril de 2017, horas antes de ser aprehendido Javier Duarte en un lujoso hotel, se celebraba una audiencia en contra de Mauricio Audirac Murillo, a quien le imputaban delitos relacionados con el desvío de recursos en el Seguro Popular por 2 mil 300 millones de pesos.

Era un sábado, ya era de noche, y los pocos medios que dábamos cobertura a esa audiencia en los juzgados de Pacho Viejo, salimos a un receso y nos enteramos de la gran noticia: ¡Javier Duarte fue detenido! Tal noticia también llegó al interior de la audiencia, pues los propios ex colaboradores que acompañaron a Mauricio Audirac le dijeron “ya atraparon a Duarte”. No es cierto, respondió un incrédulo Audirac. Sí, lo atraparon, estaba en Guatemala le insistieron… y entonces un pequeño silencio de Audirac para luego expresar “¡Qué bueno, pinche gordo!

Luego de sacar ese sentimiento, el ex titular de la Sefiplan, levantó la mirada y miró a este reportero, que se encontraba a menos de dos metros de distancia en la sala de juicios orales, y se volteó a esperar a que se reiniciara la audiencia.

De esa anécdota, se cumplió ya un año, donde Javier Duarte no deja de ser noticia, al menos en Veracruz, pues lo que diga o no diga es noticia. Como también lo es todo lo que gire a su alrededor. Y si bien, hoy en día se encuentra recluido en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México, no ha sido sentenciado, no lo han inhabilitado de la función pública, y ni siquiera una amonestación le han hecho.

Es cierto, que le han quitado algunas de sus propiedades como el rancho El Faunito en el municipio de Fortín de las Flores, o el rancho Las Mesas, en Valle de Bravo en el Estado de México, pero administrativamente, el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares no ha podido cumplir con su promesa de meterlo en la cárcel y hacerlo pagar por todo.

De acuerdo con el portal de la Contraloría General del Estado, los únicos funcionarios que han sido sancionados con simples amonestaciones son el ex tesorero Tarek Abdalá Saad y el ex subsecretario de Infraestructura, Caleb Navarro Kloss, pero el nombre de Javier Duarte de Ochoa aparece limpio de toda responsabilidad administrativa.

Seguramente habrá quien diga que esto es falso, y por eso, aquí les dejo  el link, donde podrán ver el listado de funcionarios sancionados por la Contraloría General del Estado y sobra los dedos de una mano para contarlos. (http://sistemas.cgever.gob.mx/transparencia/new-page-3-1.html)

Esta semana, casi podría apostar, que el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares citará a una rueda de prensa para anunciar que se hará con los bienes decomisados a Javier Duarte y a su esposa Karime Macías en una bodega. Ojalá que de ser auténticos algunos cuadros del pintor español Botero, antes de considerar venderlos, pudieran ser expuestos en varios museos del Estado, pues pocas veces se tiene la oportunidad de apreciar una obra de tal calidad.

En cuanto al resto de objetos, no estaría por demás hacer una exposición itinerante sobre la corrupción, y de los lujos con los que vivieron el matrimonio Duarte-Macías, con la esperanza de que no se vuelva a repetir un saqueo de tales dimensiones.

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