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Catemaco, Ver.-  El misticismo y la tradición se hacen presentes como cada año en esta población del sur de Veracruz, donde pobladores y visitantes se cargan de energía a fin de que el presente año resulte favorable en el amor, lo personal, lo laboral, en la salud y los negocios.

Como cada año, numerosos turistas se dan cita para participar de ceremonias propias de esta fecha y de las misas blanca o negra, según sea el caso y la elección del interesado.

Por la noche los brujos y chamanes conducen a los interesados a una misa negra en medio de la selva, donde se rinde culto a Satanás, se le adora y se le pide fe y poder, eterna inquietud del ser humano.

Mientras los llamados médicos tradiciones atienden a los turistas, quienes piden solución a sus dolencias con el uso de la herbolaria, se realizan ceremonias prehispánicas para dar la bienvenida al año nuevo para los curanderos del lugar.

En plena oscuridad, iluminados sólo con antorchas, los anfitriones realizan algunos ritos, utilizando amuletos prehispánicos, y otros más, algunas yerbas propias de la región, como albahaca, ruda o romero, pidiendo por la buena fortuna del interesado.

Se dice que, en esta fecha, el lago de Catemaco se transforma en el centro en el cual convergen las energías, por lo que es considerado el sitio ideal para estas celebraciones.

Misa negra

Al llegar las cero horas del 1 de marzo, en medio de la oscuridad y el silencio, se realiza el ritual prohibido, el de la brujería negra, el que adora a satanás, al príncipe de las tinieblas, a la santa muerte.

Como dicta la tradición, uno a uno de los adoradores llegan con un sólo pensamiento: tener fe y poder, y para ello llevan como ofrenda bebidas espirituosas para Belcebú.

La misa negra comienza con los brujos vestidos con el color de la noche, encerrados en una estrella de seis picos pintada con cal blanca sobre la tierra. Varias personas renuncian a sus creencias a Dios y se inician en la creencia a la Santa Muerte.

Los tambores y los caracoles suenan y rompen aún más el silencio en medio de la selva. Varias gallinas son degolladas y con la sangre caliente bañan a Satanás.

Después la gente se dirige hacia la estrella que los brujos la encendieron y donde tiran los cadáveres de las gallinas por los huecos de la figura geométrica. El ritual finaliza.

 

 

 

Fuente: AVC

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