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Al menos 31 personas murieron en la nación de Papúa Nueva Guinea (PNG) después de que un terremoto de 7.5 sacudió el país que sepultó pueblos enteros, destruyó vías de comunicación y dañó la infraestructura.

El administrador de la región de Tierras Altas, William Bando, señaló al diario local “The Post Courier” que al menos 13 personas perdieron la vida en Mendi, capital de la provincia del Sur de las Tierras Altas, y otras 18 en Kutuku y Bosave.

Un equipo del gobierno sobrevolará la zona para conocer mejor el impacto del desastre natural, debido a la escarpada orografía de la región y a la dificultad de acceso por tierra.

En las zonas más afectadas se han reportado cortes de luz y las comunicaciones telefónicas no están disponibles y también se han producido daños considerables en propiedades e infraestructuras.

Jim Andrews, comisionado adjunto de policía y jefe de operaciones, dijo en un comunicado el miércoles que las autoridades estaban trabajando para restaurar los servicios en las provincias más afectadas de Hela, Enga y las Tierras Altas.

Andrews indicó que hay daños severos en las tres provincias, y agregó que la policía estaría ayudando en los esfuerzos de socorro.

El terremoto sacudió el centro de Papúa Nueva Guinea el lunes por la mañana, según el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), a una profundidad de 35 kilómetros.

Inmediatamente después del desastre inicial, el primer ministro de Papúa Nueva Guinea, Peter O’Neill, sostuvo que los equipos de gestión de desastres fueron enviados a las áreas cercanas al terremoto.

“Hay comunidades que han sufrido este desastre natural, y estamos enviando a nuestros soldados y otras agencias gubernamentales para apoyar a nuestra gente en su momento de necesidad”, afirmó en un comunicado en su cuenta oficial de Facebook.

“Sabemos que ha habido casas perdidas, carreteras cortadas por deslizamientos de tierras y la interrupción de los servicios”.

La Cruz Roja en Papua Nueva Guinea precisó que han tenido problemas para contactar a voluntarios cerca de las áreas dañadas debido a la afectación en las redes móviles.

“A petición del gobierno de Papua Nueva Guinea, Australia está proporcionando actualmente un RAAF C-130 para realizar vigilancia aérea y proporcionar apoyo logístico a la Fuerza de Defensa de Papua Nueva Guinea”, señaló la cancillería.

La policía advierte que hasta 400 mil personas de cuatro provincias se han podido ver afectadas por el movimiento telúrico, que sorprendió a la región la madrugada del lunes.

Las réplicas de los últimos dos días han dificultado la operación de rescate y han sobresaltado a los habitantes de la zona. El miércoles a la 13:00 horas locales), el Servicio Geológico de Estados Unidos registró una réplica que llegó a los seis puntos de magnitud.

Un portavoz del Centro de Desastres Naturales de Papúa Nueva Guinea declaró que todavía se está llevando a cabo un examen de daños preliminar y que varios funcionarios están tratando de llegar mediante helicóptero a las zonas más aisladas.

“Vivimos con miedo”, reconoció un sargento de policía, Naring Bongi. “El terremoto continúa activo. No hemos dormido bien, hemos permanecido despiertos hasta el amanecer… Ningún helicóptero ni ningún miembro de las autoridades ha acudido para prestarnos ayuda”, añadió.

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