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Rodeados por polémicas en torno a su fortuna personal, en la historia de los 55 líderes sindicales que han sido senadores en 72 ocasiones, están cuatro de los seis dirigentes de la CTM, los más famosos líderes del SNTE, el fundador de la FSTSE y el poderoso líder minero, Napoleón Gómez Sada, cuyo hijo, Napoleón Gómez Urrutia, intenta seguir sus pasos, pero desde el exilio y por la puerta plurinominal; es decir, sin que nadie vote por él.

En esa historia de los 55 líderes sindicales que han ocupado un escaño en el Senado, pasaron de tener un protagonismo legislativo tan importante como presidir el mismo Senado, a ser personajes grises en la actividad parlamentaria, destacados más por el ausentismo, sus famosos patrimonios, sus protegidos políticos o sus cambios políticos.

La historia de 78 años de presencia de dirigentes sindicales en el Senado deja ver que en los escaños de la Cámara de Senadores tuvieron un lugar los hombres que fueron fundamentales para la construcción política de México, luego de la Revolución Mexicana, al grado que estuvieron dos de los famosos “Cinco Lobitos”, Fidel Velázquez y Jesús Yurén, e incluso esos líderes llegaron a presidir el Senado, como ocurrió con Joaquín Gamboa Pascoe y Emilio M. González.

De acuerdo con información del archivo de hombres y mujeres que han sido senadores, a resguardo de la Secretaría General de Servicios Parlamentarios, a cargo de Arturo Garita, fue en 1940, en la XXXVIII Legislatura, cuando llegaron los primeros dirigentes sindicales, ya con el peso del poder revolucionario como parte de su valor político, pero de los 55 que han ocupado un escaño desde ese año, sólo cinco lo han hecho por partidos políticos diferentes al PRI; es decir, el 93.3% de quienes llegaron desde las trincheras del sindicalismo a ser senadores, fueron priistas.

Fue hasta el año 2006 que llegaron los primeros líderes sindicales no priistas al Senado. Rafael Ochoa Guzmán, secretario general del SNTE, que entró como plurinominal de Nueva Alianza, y Fermín Trujillo, líder del SNTE en Sonora, que fue electo como suplente del priista Alfonso Elías Serrano.

En 2012 entró el mayor número de líderes sindicales que ha tenido el Senado, al sumar nueve, que están todavía en sus escaños, como parte de la LXIII Legislatura. Y entre ellos están dirigentes elegidos por el voto popular, por un partido opositor al PRI.

Son los casos de Alejandra Barrales, del Sindicato de Sobrecargos y del PRD; Raúl Morón Orozco, uno de los dirigentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en Michoacán, que entró por el PRD, pero ahora es senador sin grupo parlamentario y milita en Morena. Fidel Demédicis, de los dirigentes del SNTE en el estado de Morelos, entró por el PRD y ahora es de Morena y trabaja con el grupo parlamentario del Partido del Trabajo.

Los otros seis son del PRI. Uno fue electo en Baja California Sur, Isaías González, líder de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC); Tereso Medina, líder de la CTM, fue electo como suplente de Braulio Medina; Jesús Priego fue electo como suplente de Omar Fayad, hoy gobernador de Hidalgo.

Destaca también que de esos 55 líderes, 45 entraron por el voto ciudadano y sólo 10 por la vía plurinomonal, inaugurada por Elba Esther Gordillo.

Actualmente, los plurinominales son Joel Ayala, líder de la FSTSE; Carlos Romero Deschamps, dirigente del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana y Armando Neyra, que forma parte del liderazgo de la CTM en el Estado de México.

En esta historia de 78 años de 55 líderes sindicales en el Senado, Emilio M. González Parra es quien más veces fue parlamentario, al estar en cinco legislaturas; con cuatro legislaturas le siguen Fidel Velázquez, Jesús Yurén Aguilar, Leonardo Rodríguez Alcaine, Carlos Romero Deschamps y Joel Ayala, aunque éste último nunca ha ganado una elección para ocupar el escaño.

En tres legislaturas, fueron senadores Blas Chumacero, Carlos Jonguitud y Netzahualcóyotl de la Vega; con dos Legislaturas Manuel Sánchez Vite y Joaquín Gamboa Pascoe y los actuales nueve senadores sindicalistas.

Y en ese mundo de hombres, sólo se registran seis mujeres: Hilda Anderson Nevares, por el SITATYR-CTM, de 1976 a 1982; Diamantina Reyes Esparza, del SNTE, de 1982 a 1988; Graciela Larios Ríos, de la CTM, de 1997 a 2000; Elba Esther Gordillo, por la vía plurinominal, de 1997 al año 2000; Yolanda Eugenio González Hernández, del 2000 al 2006 y Alejandra Barrales, del 2012 al 2018, aunque ya está de licencia, porque quiere ser Jefa de Gobierno de la Ciudad de México.

La CROC ha ocupado escaños en tres ocasiones. Las dos primeras fue Alberto Juárez Blancas, de 1988 a 1994, que correspondieron a las Legislaturas LIV y LV; era el líder vitalicio de la Confederación. Ahora, desde el año 2012 está como senador, también electo por el voto ciudadano en Baja California Sur, Isaías González, también líder de esta central obrera y es un legislador que participa en tribuna, presenta iniciativas y asiste siempre a las reuniones de comisiones.

Dominio de la CTM

Sin duda alguna, la Confederación de Trabajadores de México (CTM) tiene el dominio de la representación sindical en el Senado, porque de las 72 posiciones que han ocupado a lo largo de 26 Legislaturas, 38 son de dirigentes de la CTM; de ellos, cuatro en particular fueron del sindicato de la radio y la televisión, STIRT, cuyo dirigente que más ha durado en esa posición, Netzahualcóyotl de la Vega, fue dos veces senador.

Entre la larga lista de los integrantes de la CTM que han sido senadores, destacan Fidel Velázquez y Jesús Yurén, quienes fueron parte del grupo de Los Cinco Lobitos, que se quedaron con el liderazgo de la Central obrera durante décadas; Yurén entró al Senado como el primer integrante de la Federación de Sindicatos de Trabajadores del Estado (FTSE) en 1952, en la XLII y XLIII Legislaturas.

Eugenio Prado Proaño, de la CTM Chihuahua; Benjamín Almeida, de Cruceros de Tabasco; Máximo García, del Sindicato de Transportistas y Celestino Gasca, de la otrora poderosa Confederación Regional Obrera Mexicana, fueron de los primeros dirigentes sindicales que ocuparon un escaño en el Senado, luego de la institucionalización de la lucha armada de la Revolución.

Fidel Velázquez estuvo en tres Legislaturas. Él fue el segundo secretario general de la CTM, después de Vicente Lombardo Toledano, y se quedó en esa posición de manera vitalicia, salvo unos años que le cedió el poder a Fernando Amilpa.

Además de don Fidel, fueron senadores los secretarios generales de la CTM Leonardo Rodríguez Alcaine, Joaquín Gamboa Pascoe y el actual Carlos Aceves del Olmo.

El peso de la CTM dentro del Senado se tradujo en que dos de sus integrantes también presidieron la Cámara, cuando existió la Gran Comisión, órgano que concentraba el poder que ahora tienen la Mesa Directiva y la Junta de Coordinación Política, pero como en ese tiempo sólo estaban los legisladores del PRI, no era necesaria la construcción de acuerdos.

Joaquín Gamboa Pascoe y Emilio M. González fueron presidentes de la Gran Comisión.

Los actuales senadores que representan a la CTM, como Armando Neyra, Tereso Medina y Jesús Priego no presiden ninguna Comisión ni forman parte de los órganos de gobierno del Senado. Es prácticamente nula su participación en la tribuna, las iniciativas que tienen son colectivas; Priego es más conocido por haber contratado a su hijo como asesor, con un salario superior a los 100 mil pesos y Tereso Medina presentó la iniciativa para la reforma secundaria en materia de justicia laboral, que está en proceso de discusión.

SNTE, el segundo más numeroso

Después de la CTM, el gremio que más veces ha ocupado un escaño es el de los maestros agrupados en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que ha tenido nueve representantes.

El primero fue Manuel Sánchez Vite, quienes de acuerdo con la historia pública del SNTE, fue uno de los primeros en formar el grupo de dominio en la dirigencia del gremio; de ese grupo salieron Carlos Jonguitud Barrios, quien después formó su propio grupo y de él surgió Elba Esther Gordillo.

Carlos Jonguitud Barrios fue senador entre 1976 y 1982, de 1988 a 1991, por el voto de la población de San Luis Potosí, fue uno de los dirigentes del SNTE que más tiempo duró en el poder y fue acusado constantemente por sus opositores de enriquecimiento a costa de las cuotas sindicales de los maestros.

Elba Esther Gordillo también fue senadora, pero ella fue la primera generación que llegó por la vía plurinominal, de 1997 al año 2000; ella ha sido la dirigente de los maestros que más años ocupó el liderazgo. Hoy está presa en su domicilio, acusada por el uso irregular de las cuotas sindicales. Fue famosa por sus compras millonarias en tiendas exclusivas de Estados Unidos, la posesión de residencias de lujo y hasta el uso de aeronaves propiedad del sindicato, pero que utilizaba para fines personales.

También Rafael Ochoa Guzmán, exsecretario general del SNTE, fue senador, en la LX Legislatura, que comenzó en el año 2006, ya cuando el gremio no pertenecía al PRI y formó su propio partido, Nueva Alianza. El partido no logró ninguna senaduría, pero el principio de representación proporcional le permitió un escaño plurinominal.

Actualmente, hay dos senadores que provienen del magisterio nacional. Fidel Demédicis, de Morelos, y Raúl Morón, de Michoacán, que forma parte de la CNTE, agrupación que integra el SNTE, pero que se denomina opositora a la dirigencia tradicional del gremio. Ambos entraron por el PRD, pero renunciaron a ese partido y ahora forman parte de los seguidores de Andrés Manuel López Obrador, presidente nacional del partido Morena.

Los petroleros

Parte del movimiento obrero fundamental en la época en que se consolidaba el poder institucional de la revuelta revolucionaria fueron los petroleros, porque cerraron filas con el presidente Lázaro Cárdenas para concretar la nacionalización petrolera, luego de que él se colocara del lado de los trabajadores en su lucha contra los patrones trasnacionales de esa vieja industria energética y los instó a unificarse en un sólo gremio.

Pero el poder legislativo de los líderes petroleros no se reflejó en su presencia en el Senado, porque de los siete dirigentes que ha tenido sólo Carlos Romero Deschamps ha sido senador.

Sin embargo, la primera presencia del gremio petrolero en el Senado se registró en las LII y LIII Legislaturas, que corrieron de 1982 a 1986, Salvador Barragán Camacho, quien fuera la mano derecha del líder petrolero Joaquín Hernández Galicia. Barragán Camacho fue señalado de ser un dirigente gremial con ingresos tan altos que le permitieron vivir holgadamente; pero con la caída de Hernández Galicia, también terminó su liderazgo.

Romero Deschamps llegó al Senado como legislador por mayoría, por el estado de Hidalgo, en 1994 y repitió en 1997; luego estuvo su segundo al mando, Luis Ricardo Aldana Prieto, en las LVIII y LIX Legislaturas, que fueron las protagonistas de la primera derrota presidencial del PRI en la Presidencia de la República y una mayoría priista acompañó el sexenio de Vicente Fox.

Actualmente, Carlos Romero Deschamps es senador, desde el año 2012; entró por la vía plurinominal y aunque a los actuales legisladores les correspondió la transformación radical de la industria petrolera, al permitir nuevamente la inversión privada nacional y extranjera, él no fue un legislador protagonista en la manufactura de la nueva estructura legal. De hecho, nunca participó como orador en los prolongados debates realizados en el Pleno del Senado y en poco más de cinco años no tiene iniciativas de ley propias; todas son con al menos uno de sus compañeros.

Napoleón Gómez Sada

Aunque en su momento histórico, los mineros también fueron de los gremios de mayor peso, este sindicato ha tenido sólo dos representantes en los escaños del Senado, y luego de décadas fuera de esos primeros planos de las decisiones políticas del país, nuevamente está en el foco de atención.

El primer representante de los mineros en el Senado fue José Aguilar Irungaray. Fue electo por el estado de Chihuahua.

Y el segundo fue Napoleón Gómez Sada, quien fue el líder del sindicato nacional de mineros durante 42 años. Llegó al Senado por la vía del voto popular, en representación del estado de Nuevo León y hoy su nombre vuelve a escucharse, porque su hijo, Napoleón Gómez Urrutia, está incluido en la lista de candidatos plurinominales al Senado del partido Morena; es decir, que llegará por un favor político, no por la voluntad de los electores.

La inclusión de Gómez Urrutia ha sido criticada por muchos sectores, porque se trata de una persona que está acusada de desaparecer 55 millones de dólares de los trabajadores. La semana pasada, un grupo de sus incondicionales realizó una marcha y una protesta afuera del Senado para demostrar que tiene el respaldo del gremio.

Los burócratas

La Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE) fue fundada por uno de los líderes gremiales que también fundaron la CTM, Jesús Yuren Aguilar, quien llegó al Senado por primera vez en 1952, para formar parte de las Legislaturas XLII y XLIII; después lo fue en las Legislaturas XLVI y XLVII, que trabajaron de 1964 a 1970, todavía con la fuerza innegable del movimiento sindical que nació con la Revolución.

En ambas ocasiones, Yuren Aguilar fue electo por mayoría por el Distrito Federal, hoy Ciudad de México.

Luego llegó Joel Ayala Almeida, actual líder de la FSTSE. Lo hizo por la vía plurinominal y trabajó del 2000 al 2006; actualmente es senador desde 2012, también por la vía plurinominal, pero durante los primeros cuatro años se caracterizó por ser el más faltista de los 128 legisladores, y ahora es el responsable de que la dirigente del sindicato de los Trabajadores de la Cámara de Senadores no pueda ser removida, a pesar de las órdenes judiciales existentes.

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