Publicado en Destacado, NACIONAL.

La lluvia ácida es un fenómeno meteorológico provocado por los contaminantes que el ser humano vierte a la atmósfera cada día, y en México, está acabando con el patrimonio cultural de la civilización maya, contó el biólogo Pablo Sánchez.

Las construcciones y monumentos que edificaron los mayas están formados a partir de roca caliza, cuyo principal componente es carbonato de calcio, el cual, al entrar en contacto con esta lluvia, se disuelve, degradando las inscripciones y el legado de esta civilización.

En un plazo de cien años se pueden perder todas las inscripciones y escrituras que hay en las estelas y en las columnas”, aseveró el académico del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El problema se agrava, ya que muchas de las edificaciones mayas están construidas al aire libre y, por lo tanto, muy expuestas al ambiente y a la degradación.

Resolver el asunto no es fácil. Los restauradores desconocen cómo proteger las construcciones, que “ven afectados sus dinteles y estelas” de manera progresiva a causa de la lluvia ácida.

Esto se debe a que a la roca caliza “no se le puede poner una capa protectora porque las rocas tienen que respirar, absorbiendo humedad y agua y, si se les pone una capa sellante, lo que provoca es una aceleración de la degradación”.

Es por ello que los expertos en restauración están investigando cómo poder poner una película protectora a los monumentos sin que esta impida el intercambio gaseoso a través de la roca.

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