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Contra un gran número de adversidades y una buena dosis de sufrimiento, su sello en esta Copa Confederaciones, el Tricolor está en semifinales a partir de una victoria que le devolvió el crédito.

Un 2-1 sobre Rusia dejó a la Selección Mexicana como sublíder del Grupo A, suficiente para viajar a Sochi y jugar el jueves contra Chile en caso de que los andinos confirmen este domingo su primer lugar en el otro sector del torneo.

El escenario esta tarde fue el verdadero desafío. La Arena Kazán rugía a casi cada momento en apoyo a los suyos y así la escuadra anfitriona potenció todas sus virtudes y minimizó sus debilidades. Ese fue el factor que desestabilizó un encuentro que México inició mandando.

La baja de Carlos Salcedo le pegó al Tricolor porque ahí Osorio debió a improvisar a Diego Reyes y fue justo ahí la zona donde Rusia tuvo a su elemento más dañino, el zurdo Yury Zhirkov. Fue él quien dio el primer aviso de peligro local y de alarma en la zaga mexicana.

Protagonista del partido, el VAR no decretó un penal que pidió todo el estadio al 17’, luego de que desde el 5’ los rusos ya habían pedido el primero, aunque esa vez sin la utilización de la mencionada tecnología.

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