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Una monja se encuentra detenida en Argentina acusada de ayudar y encubrir a los sacerdotes que durante años abusaron sexualmente de los niños sordos que tenían a su cuidado en el Instituto Provolo de Mendoza.

“Soy una persona buena que he entregado mi vida a Dios”, dijo la monja Kosaka Kumiko al momento de ser detenida, vestida aún con su hábito, pero esposada y con chaleco antibalas.

Kumiko llegó al colegio en 2007 desde Japón  y durante seis años fue “el demonio con cara de mujer” detrás de las violaciones, como la nombró uno de los abogados de las víctimas.

De acuerdo con testimonios, la mujer tenía la misión de seleccionar a los niños más “sumisos” y entregarlos a los curas. Ahora se encuentra detenida, luego de estar prófuga durante más de un mes.

 

 

 

Fuente: El País/cna

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